jueves 18.07.2019

Sobre la revelación gradual

Opinión

* Sheij Ahmed Bermejo

En el último artículo que escribí, me quedé con ganas de añadir algo más, pero como sé que nos cuesta mucho leer cosas largas, preferí dividirlo en dos para hacerlo más llevadero y fácil para todos. De lo que hoy hablo es de un ejemplo de esa revelación paulatina o gradual del Corán que mencioné en mi último escrito, un ejemplo nítido de la sabiduría que encierra el hacer las cosas de esta manera, el primero preparar la tierra, abonarla, tenerla lista para que así al plantar la semilla ésta crezca con fuertes raíces.

Es un ejemplo conocido por todos, pero que voy a tratar de desgranar de la mejor manera de la que soy capaz y recordar que todo éxito en ello viene de Allah y todo error procede de una incapacidad e ignorancia. Es un ejemplo a través del cual vemos cómo Allah transforma una sociedad por completo, cómo es capaz de cambiar la forma de vida de unas personas y de forma colectiva, pero no de manera radical, si no de forma gradual, dando pasos a medida que la gente de esa sociedad está preparada para aceptar esos pasos y los cambios que conlleva su aplicación.

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Vamos a hablar del ejemplo del vino, o del embriagante, algo que era habitual, muy habitual entre los árabes del tiempo del Mensajero Muhammad, salla allahu alaihi wa sallam, tan habitual que incluso hay transmisiones que nos hablan de que bebían más vino incluso que agua. ¿Cómo consigue el Corán (haciendo un paralelismo) que dejen de beber vino 5 veces al día y se postren ante Allah 5 veces al día?

Lo hace de forma gradual, preparando el terreno, de una forma maravillosa y llena de sabiduría y enseñanza para nosotros; como dijimos en el último artículo, primero llenando sus corazones de amor a Allah, para que así sean capaces de aceptar Sus mandatos. Y por ello, la Madre de los Creyentes, ‘Aisha, que Allah esté complacido con ella, hablando de esta revelación gradual del Corán, dijo: “Lo primero que fue revelado de él (del Corán) fueron algunas de las surat al muafassal en las que está el recuerdo del Jardín y del Fuego hasta que el Islam se afianzó en la gente y luego fue revelado lo halal y lo haram; pues si lo primero en haber sido revelado hubiera sido no bebáis vino, habrían dicho: “Jamás dejaremos de beber”; y si hubiera sido revelado (al principio) no mantengáis relaciones fuera del matrimonio, habrían dicho: “Jamás dejaremos de hacer zina”.

¿Cómo consigue Allah entonces que esa gente en vez de decir: “Jamás dejaremos de beber”, digan: “Desistimos, desistimos, dejamos de hacerlo de inmediato”?. De la siguiente manera:

El primer paso que da el Corán es hablar de ello, del fruto de la vid, de la uva y el vino y lo hace como algo bueno, y es cuando Allah dice, aquello cuyo significado es: Y de los frutos de las palmeras y de las vides sacáis un embriagante y buena provisión. En eso hay un signo para gente que razona” (16, 67).

Lo primero que hace es informar de que Allah ha bendecido a la gente con estos dos árboles, de los que se obtienen frutos con los que se hacen embriagantes, es decir, vino, pero que también se obtiene de ellos buena provisión, de la que se beneficia la gente. Menciona los dos aspectos, el embriagante, que hace que la gente pierda su intelecto, pero también el de que se obtiene una buena provisión. Y al hacerlo, establece que existe una gran diferencia entre una cosa y la otra.

El siguiente grado es en el que informa, que a pesar de que existe beneficio y perjuicio, su perjuicio, o su daño es mayor, y es cuando dice, aquello cuyo significado es: “Te preguntan sobre el vino y el juego de azar. Di: En ambas cosas hay mucho daño para los hombres y algún beneficio, pero el daño es mayor que el beneficio” (2, 219). Y cuando en esta aleya se habla de beneficio, se refiere a un beneficio material, económico, es decir al beneficio que se obtenía en el comercio y la venta del propio vino. Y este te preguntan, es que un grupo de gente, entre los que estaba ‘Umar Ibn Al Jattab, fue a ver al Mensajero Muhammad, salla allahu alaihi wa sallam, y le dijeron: “Oh Mensajero de Allah, infórmanos sobre el vino. Pues hace perder el intelecto, perder la riqueza y afecta al cuerpo”. Y entonces fue revelada la aleya.

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El tercer estadio es la prohibición del vino, pero es una prohibición parcial, no completa, y es cuando Allah dice: “¡Vosotros que creéis! No os acerquéis al Salat ebrios, hasta que no sepáis lo que decís” (4, 43). En este estadio, lo que prohíbe es el beber vino, o estar borrachos cuando se va a hacer la oración. Y se ha transmitido que la causa de la revelación de esta aleya fue que, ‘Abdu Rahman Ibn ‘Auf hizo una walimah, una fiesta a la que invitó a algunos de los sahaba. Dijo ‘Ali Ibn Abi Talib: “Nos invitó bebimos vino y el vino se apoderó de nosotros. Luego llegó la hora de la oración y me pidieron que hiciera de Imam. Entonces recité: “Di: ¡Incrédulos! Yo adoro lo que adoráis y vosotros adoráis lo que yo adoro. Yo adoraré lo que vosotros adoráis, y vosotros adoraréis lo que yo adoro”. En lugar de decir: “Di: ¡Incrédulos! Yo no adoro lo que adoráisni vosotros adoráis lo que yo adoro. Yo no adoraré lo que vosotros adoráis,  ni vosotros adoraréis lo que yo adoro”. Es decir, que estaba tan borracho que cambió por completo el significado del Corán; y por ello esta aleya fue revelada.

Y la cuarta estación es la última y definitiva, la prohibición completa y clara y es cuando Allah dice: “¡Vosotros que creéis! Ciertamente el vino, el juego de azar, los altares de sacrificio y las flechas adivinatorias son una inmundicia procedente de la actividad del Shaytán; apartaos de todo ello y podréis tener éxito. Realmente el Shaytán sólo quiere provocar entre vosotros la enemistad y el odio sirviéndose del vino y del juego de azar, y así apartaros del Recuerdo de Allah y del Salat. ¿No desistiréis?” (5, 90).

Existen diferentes versiones sobre la causa de la revelación de esta aleya, pero tal vez la mas aceptada sea la que narran algunos mufassirin y que encontramos en el Sahih de Muslim de Sa’ad Ibn Abi Waqqas, que dijo: “Se revelaron por mí ayat del Corán; y sobre esto dijo: Acudí al encuentro de un grupo de los “ansar” de Medina y me dijeron: ¡Ven que te daremos de comer y te daremos vino de beber! Siendo eso antes de que se prohibiera el vino. Dijo: Fui a una huerta con ellos y tenían una cabeza asada de cordero y un odre de vino; comí y bebí con ellos; hablé delante de ellos de los ansar y de los muhayirun y que estos eran mejor que los ansar. Entonces, cogió un hombre la quijada de un camello y me golpeó con ella hiriéndome la nariz; después, acudí al Mensajero de Allah, le informé de lo sucedido y Allah, el Altísimo, reveló esta aleya.

También se narra que cuando ‘Umar se enteró de este pidió a Allah para su prohibición, diciendo: “¡Oh Allah! Acláranos de forma transparente el asunto del vino!”. Entonces, se revelaron estas aleyas. Y cuando las termina Allah diciendo: ¿No desistiréis? Dijo ‘Umar: “¡Desistimos, desistimos!”.

A lo que queremos llegar con todo esto es lo a lo que hablábamos en el último artículo, a que comprendamos la sabiduría que encierra el que el Corán y sus leyes y juicios hayan sido revelados de forma gradual, y a seguir este ejemplo en nuestras vidas. Si esta aleya, que según lo más reconocido fue revelada en Medina, hubiera sido revelada al principio del Islam, no la habrían aceptado; pero lo hizo cuando sus corazones ya estaban llenos de amor hacia Allah, estaban impregnados de Imán, estaban imbuidos de confianza, reconocían la necesidad que tenían de Allah, conocían Su Recompensa y la anhelaban, conocían Su Castigo y lo detestaban y por ello, una sola palabra ¿No desistiréis? Fue suficiente para que exclamaran, completamente entregados a Él: “¡Desistimos, desistimos!”.

Esto es lo que me faltó por añadir en el último escrito, un ejemplo nítido de lo que hablamos; pero ojo, no toméis este ejemplo para andar dando ahora lecciones de Fiqh ni hacer “cosas raras” diciendo que yo estoy en el primer nivel todavía y justificando cosas incorrectas…

Lo he mencionado para que seamos conscientes de la sabiduría que encierra la revelación paulatina y gradual del Corán; y tal vez si nosotros fuéramos capaces de transitar este camino y de reflexionar sobre él, nos ahorraríamos muchos disgustos de los que vemos a nuestro alrededor. Y Allah sabe más.

Un maestro me decía: “No obligues a alguien a hacer algo sin más, muéstrale el por qué primero, la sabiduría de ello, el beneficio que encierra hacerlo, y entonces serán conscientes de su valor y lo harán plenamente convencidos y por amor, e incluso se deleitarán en ello”; por cierto, esto me lo decía acerca del salat

Oh Allah te pedimos que llenes nuestros corazones de amor hacia ti, que perdones nuestros errores y aceptes complacido nuestras buenas acciones. Amin.

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