martes 24/11/20

Las caras que el coronavirus ha destapado en las empresas

* Opinión

* Rocío Sellés 

 
 

Desde que fue detectado el primer caso de coronavirus en Wuhan, el mundo entero se ha visto envuelto en una sociedad inmersa en la incertidumbre e inestabilidad económica, laboral, sanitaria y política.

La sociedad espera impacientemente la aparición de una vacuna eficaz contra el Covid-19 que permita poder volver a las costumbres y formas que tenía la sociedad de comunicarse, trabajar, socializar y funcionar. Tarea posible pero difícil, puesto que las consecuencias que se atraviesan y daños causados (algunos irreversibles), necesitarán una mayor inversión y tratamiento para poder volver a ese tiempo.

En el entorno laboral, el coronavirus ha puesto todo patas arribas y con la necesidad de llevar a cabo una nueva revolución laboral. Este virus, por un lado, ha permitido desvelar y desenmascarar a jefes y trabajadores, distinguiendo a los buenos de los malos, a los verdaderos líderes y valientes, a los cobardes y obsoletos, pero sobre todo ha permitido descubrir el talento y potencial de verdaderos profesionales que no se les ha prestado la atención merecida. Por lo que son muchos los que opinan que hay que aprovechar esta oportunidad para demostrar que el ser humano, en momentos críticos, es capaz de adaptarse a los cambios y salir victoriosos.

Ahora bien, en la nueva gestión de esta crisis laboral e inserción de desempleados en las organizaciones ¿cuáles son las competencias que se van a demandar?

Los profesionales de la gestión, tratamiento, planificación y organización de los Recursos Humanos, durante sus reclutamientos buscaran a perfiles con conocimientos digitales y tecnológicos, además de habilidades como: liderazgo, flexibilidad, comunicación, creatividad, polivalencia, capacidad de adaptación, trabajo en equipo y otras habilidades de las que no pueden ser sustituidas ni realizadas por la inteligencia artificial y robótica.

El paradigma laboral actual señala que es el momento de resaltar esas habilidades cognitivas, también conocidas como soft skills, para que se conviertan en el valor añadido que va aportar el trabajador a la organización para alcanzar los objetivos planificados. Por lo que el tener una actitud flexible, proactiva, comunicativa, decisiva, resolutiva y con sentido de trabajo en grupo, es determinante para poder obtener un trabajo en este paradigma.

Pero para que un candidato sea atractivo y definitivamente seleccionado, debe ser un perfil cuyas competencias intelectuales vayan acompañadas con las tecnológicas. Por lo que es necesario contar con conocimientos y formación técnica que esté especializada y relacionada con la inteligencia artificial, la robotización, el Internet de las Cosas, la realidad aumentada, la ciberseguridad, el Cloud Computing, el Big Data, el Blockchain, entre otros conocimientos y habilidades propios de los entornos digitales.

Nos encontramos en unos momentos en donde es necesario superar las barreras que interpone la incertidumbre en la que nuestra sociedad evoluciona y se mueve. Por lo que cada vez son más los reclutadores que buscan talentos con grandes capacidades de adaptación, aprendizaje continuo y autoaprendizaje, además de estar abiertos al uso masivo de las tecnologías. No cabe duda que el mundo digital está tomando partido en nuestra sociedad, donde la resiliencia es clave para poder abordar los retos que nos plantea y superar la crisis que está suponiendo el covid-19.

Las caras que el coronavirus ha destapado en las empresas
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