lunes 30/11/20

Este primer aniversario del mal, sigan disfrutando de lo votado

* Opinión

* Por Leopoldo Bernabeu - Periodista

 
 

Leopoldo Bernabeu

Ha hecho falta que me fijara un par de veces para verificar que efectivamente se cumple ahora el primer año desde que se celebraron en España las últimas elecciones generales. Es tan alto el nivel de despropósito que vivimos en nuestro país, que la palabra elecciones en sí, siempre asociada a democracia y libertad, se me antoja casi fantasmagórica. He valorado entonces el nivel de pánico en el que vivimos, época de anestesia que recuerda a la escena de terror que nos mantiene en silencio con los ojos bien abiertos y rezando para que el asesino no mire en el armario.

Son tantas las situaciones de realidad virtual sufridas por los españoles en los últimos doce meses, que se hace difícil creer que haya pasado un solo año desde aquel mágico momento en el que Pedro Sánchez, decía que le sería impensable gobernar con Pablo Iglesias porque eso no le permitiría dormir. Más de seis millones le votaron porque le creyeron, a pesar de que ya teníamos precedentes tan soberbios como el descarado plagio de su tesis doctoral que, según sus propias palabras cuando era el otro Pedro Sánchez, como en su momento advirtió la proverbial Carmen Calvo, también precedida de su lapidaria frase sobre que el dinero público no es de nadie, es argumento de sobra para dimitir, tal y como han hecho varios ministros europeos, plagiadores in fraganti.

No sólo no ha dimitido por cada una de las mentiras al descubierto, tantas que ya ni siquiera llaman la atención, sino que como el buen vino, con el tiempo ha ido mejorando, colocando a sus principales amigotes, genialmente remunerados, en puestos de la administración pública, única empresa que crece en empleados, para después llevárselos de vacaciones a Lanzarote o Doñana a cargo de nuestro bolsillo.

Con la bochornosa imagen todavía en la retina del Rey Don Juan Carlos expulsado, deprisa y corriendo por la puerta de atrás de la nación que todo le debe, y la de su hijo Felipe VI teniendo que soportar el diario asalto y derribo de la monarquía por parte de un vicepresidente vestido de Cantinflas, su alter ego encantado y los socialistas de bien como cómplices silenciosos del asalto a su propia obra, vemos con estupor como el paro vuelve a desbocarse a cifras que amenazan inestabilidad en nuestras calles. Las colas del hambre que se hacen kilométricas, el colapsado pago salvavidas de los ERTE  y el indecente aumento de las nóminas de nuestros políticos, son la perfecta combinación para el inminente estallido social.

Y todo en un año con más de 70.000 personas fallecidas con Covid, gracias a la nefasta gestión y las constantes mentiras de un gobierno que ha aprovechado la ocasión para acelerar el proceso que sus enfermas mentes les dicta, abolir la trayectoria de concordia que germinamos hace más de cuatro décadas para subvertir el futuro del país a intereses espurios que nuestros hermanos venezolanos conocen muy bien. Un gabinete de ministros tan amplio como descoordinado e incapaz, que a su vez incorpora una nómina de asesores que colapsa cualquier inteligencia, y que obliga a rendir pleitesía a unos nacionalistas y otros pro-etarras, que exigen y consiguen la abolición del castellano de la educación de nuestros hijos y el acercamiento de casi cien asesinos a cárceles más cerquita de sus familias. Una película que mezclara terror con ciencia ficción, no lo mejoraría.

Con millones de ciudadanos perdiendo su empleo y sin futuro alguno al que agarrarse, cientos de miles de comercios y negocios de hostelería abocados al cierre y la ruina, haciéndoles sentir además culpables de los contagios de una pandemia a la que han combatido con todos sus recursos, y una sociedad atemorizada incapaz de reaccionar, a la que estos encantadores de serpientes han conseguido dividir, sólo una vacuna sería la solución urgente que permita ver un rayo de luz. Mala noticia para Sánchez e Iglesias que, una vez se haya recuperado la normalidad real y ya no puedan justificar sus desmanes haciendo al Covid cómplice de sus fechorías, el tiempo juzgará con igual intensidad al daño que han infringido. Mientras tanto y en este primer aniversario del mal, sigan disfrutando de lo votado.

Este primer aniversario del mal, sigan disfrutando de lo votado
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