martes 27/10/20

Navajas de carnicero que dejan delgado a cualquiera que sea calvo

* Opinión

* Por Leopoldo Bernabeu - Periodista

 
 

Ignacio Carnicero, amigo de la infancia de Pedro Sánchez, un aval que a día de hoy es mejor que cualquier laureado currículum, ha cobrado el aguinaldo de 18.000 euros por diez hojas plagiadas y llenas de faltas de ortografía. Arquitecto de profesión, su verdadera lotería le llega cuando su amigo de confidencias le acomoda el cargo que pagamos los demás, total el dinero público no es de nadie, que diría la flamante señora Calvo. Y mientras los españoles nos quejamos en comidas familiares y barras de bar, ellos nos ven como el que cuenta nueves, que diría Zapatero, y siguen a lo suyo. Tan a lo suyo, tan interiorizado el mensaje, que cuando les rechistas se envalentonan y te recuerdan que son un Gobierno que se ajusta escrupulosamente a la Ley. No me extrañó escuchar a expósito en la Cope decir “encima nos toman por gili…”.

Que duro es reconocer y escribir lo bien que le ha venido a nuestro Presidente la crisis del Covid. Ni en sus mejores sueños habría previsto un escenario en el que poder maquinar con tanta comodidad su maquiavélico plan, ese que a todos nos arrastra, si antes no lo remediamos, a un pozo de fondo desconocido. Tampoco ningún venezolano pensó hace tres décadas que su país, el de mayor riqueza de toda Latinoamérica, hoy se vería así, con hambre y desesperación. No descartemos nada. 

Un sinfín de situaciones, una detrás de otra, casi a diario, de tal nivel de embuste y tropelía, can tal rapidez de periodicidad, que apenas nos da tiempo a gritar el descaro y la desesperación que nos produce, cuando ya nos están vendiendo la siguiente. Lo he dicho y lo repito, Pedro Sánchez tiene un objetivo y nada ni nadie le va hacer variar el rumbo. Sólo los españoles a través de sus hipnotizados representantes públicos pueden evitar este desastre, porque este país, todavía llamado España, no aguanta tres años más esta deriva. 

En menos de 72 horas hemos vivido tres capítulos de este interminable serial, que describen el funambulismo al que estamos sometidos. El primero, todo un Teniente Fiscal, Luis Navajas, que no sólo desestima y archiva en bloque la totalidad de las querellas presentadas por cientos de ciudadanos contra la caótica gestión del Covid, una actuación que no conoce precedentes en el Ministerio Fiscal, sino que además se despacha a gusto contra sus compañeros de judicatura señalándoles como instigadores y se vanagloria de que son “los otros” los que están infectados ideológicamente.

El segundo al escuchar como todo un Ministro de Justicia del Gobierno de España, el cual, todo hay que decirlo, hace tres meses ya nos dejó helados al advertir que estábamos ante el inicio de un “proceso constituyente”, añade ahora y sin que nadie se lo pida, sorprendiendo incluso a los beneficiados, que los políticos sediciosos encarcelados antes de ayer por intentar trocear España hace menos de tres años a través de un clamoroso golpe de estado, deben saber que la próxima semana empiezan ya a estudiar sus indultos, demostrando un nivel de claudicación ante terroristas e independentistas que destila pestilencia.

Quizás lo de menos sea el tercero de los capítulos, el descaro con el que el Presidente ha colocado a su amigo Carnicero a sueldo de todos los contribuyentes y cuyos méritos ya los hemos explicado. Un resumen perfectamente ilustrado en el titular de esta columna.

Mientras en Italia deciden en referéndum adelgazar un 37% su bárbara nómina de políticos, en España nuestro Presidente, perfectamente parapetado en su bunker de Moncloa, ajeno por completo a todo clamor social, sigue engordando la nómina de asesores y directores sin rubor alguno, por si acaso no era ya suficiente el tener 23 ministros, de los que estoy seguro que usted no sabría decir el nombre de la mitad de ellos. Y todavía hay quien dice que no van apoyar la moción de censura en ciernes, supongo que será exclusivamente porque la presenta Vox, pero no porque no sea imprescindible y urgente. Es lo que tiene esta clase demócrata infantil y malcriada, demasiado tiempo y dinero, el tándem perfecto para no sentir en carne propia la realidad que vive hoy nuestra desesperada clase media, algo que estos estrategas que nos gobiernan saben a la perfección y están encantados de que siga siendo así.

Pues nada, a disfrutar lo votado.

Navajas de carnicero que dejan delgado a cualquiera que sea calvo
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