lunes 16.09.2019

De la importancia de construir un relato y un espacio político musulmán (2)

* Por Ibrahim Miguel Ángel Pérez

Siguiendo el hilo de la primera parte de este escrito, en el que hemos criticado el supremacismo moral de la izquierda en relación a la concepción de las relaciones entre hombre y mujer, hay un hecho curioso en relación a la consideración que da la izquierda al Islam y a los musulmanes, a pesar de su religiofóbia.  Hemos constatado un paternalismo ligado a la concepción de que el Islam, como tradición, forma parte del hecho migratorio. En la izquierda, generalmente, se ejerce una gran paternalismo hacia las personas migrantes, y el Islam que para ellos queda ligado al hecho migratorio, se incluye en el paquete de lo que hay que paternalizar.

Ayuda el hecho de que la derecha sea Islamófoba, pues esa identidad islamófoba de las derechas polariza y define a una parte de la izquierda, a que se presente de alguna manera como Islam-friendly, pero sólo  desde una perspectiva superficial e identitaria. La izquierda no quiere, no puede identificarse con los valores islamófobos de la derecha. No obstante, cuando percibe que los valores conservadores de los católicos se encuentran igualmente en la tradición musulmana, busca la manera de difuminar, olvidar o incluso tergiversar los valores de la tradición musulmana, que para ellos, debido a su religiofobia, son tan infumables como los de los católicos u otra religión.

Para ello, seleccionan y potencian “actores”, compañeros de viaje, que deben ser visibilizados y  que acompañan a la izquierda en su dramatización “Islam Friendly”: musulmanes gays, "moros/ateos” aunque identitariamente “musulmanes" por absurdo que parezca, musulmanas preferiblemente con hijab (siento lo manido del tema); todos ellos con la clara función de servir de reclamo al voto musulmán, y cuyo relato político pocas veces o ninguna, está basado en las fuentes musulmanas o en los principios islámicos.

Hemos visto que estos “señuelos” del voto de la izquierda, hablan y escriben sobre las opresiones del heteropatriarcado y de aquellos dogmas que el "feminismo materialista hegemónico" quiere imponer hoy en día. Incluso hemos podido comprobar, que son capaces de calificar a los sabios de las primeras generaciones, aquellos que con gran esfuerzo y piedad elaboraron las diferentes escuelas de jurisprudencia musulmana o de aquida, como misóginos y sujetos a ese cruel y terrorífico heteropatriarcado.

No todo es negativo en la izquierda, es cierto, hay valores de solidaridad y justicia que compartimos, de defensa de los derechos laborales, de defensa del derecho a vivir dignamente, de la defensa de los pilares de la sociedad del bienestar: sanidad, educación, pensiones, dependencia, seguridad social, así como una defensa de la igualdad de derechos y oportunidades y de no discriminación por cuestiones de género, religión, origen, orientación sexual, … Pero sinceramente, no creo que los musulmanes podamos construir nuestro relato en organizaciones de la izquierda, pues la izquierda española en general, si algo es, es religiofóbica. Niega y relega el hecho religioso, al ámbito de lo privado.

Sus espacios de participación reproducen su religiofobia. Intentar construir un relato político propio, musulmán, en su espacio, es inviable. Los musulmanes que articulan sus discursos desde esos espacios, usan un relato acorde a la receptividad del espacio que los paternaliza, o lo categorizan para hacerlo más aceptable: Islam “marxista”, Islam “progresista”, Islam “feminista”, Islam “decolonial”, … , aunque para ello, haya que tergiversar el mensaje del Islam de alguna manera.

Por ello, es importante que hagamos el esfuerzo, que empecemos a construir nuestro propio relato político, que empecemos a construir nuestros propios espacios de participación política   desde nuestros propios principios. Reivindiquemos los principios de la Sharia, como base de propuestas de acción política y social orientadas al bien común; utilicemos a nuestros sabios.

Los fines de la ley islámica (Al-Maqasid al-Shari’ah) y las leyes que de ellos derivan, están diseñadas para establecer y proteger beneficios materiales y espirituales, tanto individuales como colectivos, para facilitar la mejora y perfección de las condiciones de la vida humana así como la justicia social. El Corán expresa esto cuando señala el propósito principal de la profecía de Muhammad, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él y con su familia:

Y no te hemos enviado sino como misericordia para todos los mundos”.

(Los Profetas, 21:107)

Como colofón a este artículo de reflexión, quiero citar un poema representativo y síntesis de mi reflexión, Shaykh Ibrahim Nyasse –Dios esté complacido con él– líder musulmán africano, y maestro espiritual de la orden sufí Tijaniyya y mi guía, emitió unos versos en el contexto de un viaje que le llevó de Senegal a China, y que se intitula Sayr al-Qalb (La ascensión del corazón), que son objeto de profunda reflexión, pues él era un sabio de la Ley Revelada, así como de los secretos espirituales más profundos y excelsos contenidos en la revelación Muhammadí.

Dichos versos fueron escritos en 1963, cuando entró en la China comunista y en los que expone su fe en la doctrina perfecta del Islam y una adhesión fiel a la huella (sunna) del Mensajero de Dios (la Paz y las bendiciones de Dios sean sobre él y su familia) como guía, regla de acción y de contemplación. Y asimismo, un desafío a todas las doctrinas no divinas, de pensamiento, relevantes en su tiempo, producto todas ellas del mundo moderno occidental ilustrado: el colonialismo, el marxismo y el comunismo, el capitalismo imperialista, el laicismo y el ateísmo.

29. De Cantón a Pekín, atravesamos toda China,

Y escucho de Kaolack: «¿Cuán lejos estás, en tu viaje, Baye?»

30. Agarraos fielmente al asidero firme del Profeta (su sunna) siguiendo,

sus pasos, pero no sigas las innovaciones ¡Que no!

31. Como aquellas constituciones de tal o cual,

o los vanos intentos del tal John

(Nota: se refiere a John Foster Dulles, secretario de estado, durante el gobierno de Eisenhaeur exponente del capitalismo imperialista y del anticomunismo)

32. así como lo dicho por Napoleón, Lenin o Marx

no son más que simples despropósitos.

33. Es el libro de Dios, con su majestad exaltada,

eterno, subsistente, que nunca desaparecerá,

34. es al digno de confianza, quien lo recibió a la madurez,

de manera clara, alejándose de todas las tonterías.

35. Pues ¡oh, Señor! Yo no te pido más que no ver,

en este fin de siglo, otra cosa que no sea la realidad.

36. Y que el estandarte del Hashīmi esté en alto,

mientras que la ignorancia y la injusticia se hundan.

37. A ti me dirijo y no espero a otra persona que no seas tú,

no te apartes, no me abandones.

38. Sobre él sean la bendiciones de Dios y Su Paz,

sé refugio mío y de mis compañeros.

39. Sobre él, sea la bendición de Dios y Su Paz,

sobre sus compañeros y los suyos.

 

Ibrāhīm Niasse (Cantón, República Popular China, 1963)

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