martes 26.05.2020

Extranjerizar el Islam, un error y un juego al racismo antimusulmán

* Opinión

* Por Ibrahim Miguel Àngel Pérez - 6 de Ramadán 1441 H - 29 de abril de 2020 dC

 
 

Recientemente he leído un suceso en torno a la legítima demanda de un cementerio en la localidad de Tarragona en este medio 

https://mundoislam.com/actualidad/espana/2020/04/16/politica-marroqui-acusa-feeri-pertenecer-grupo-islamista-marroqui-justicia-caridad/

y en este otro desde el que escribo ahora

https://www.islamnews.es/articulo/sociedad/cie-anuncia-elecciones-renovar-organos-gobierno-adentra-zona-desconocida-fallecimiento-tatary/20200418171940006369.html

donde se ha dado un protagonismo indebido y falto de perspectiva según mi parecer, a las declaraciones de la máxima responsable del Partido Socialista marroquí USFP en España, Aicha El Gourgi. Se ha dado tal veracidad y legitimidad a sus declaraciones que estas han devenido un soporte más para el lamentable argumentario que refuerza el ideario de que los musulmanes en Cataluña y en España somos extranjeros y, por ende, el Islam también.

Mi reparo es precisamente en contra de la falta de espíritu crítico o la falta de criterio de estos medios en los que a pesar de que la palabra Islam es la que define su línea editorial, no se hayan dado cuenta de las preocupantes declaraciones de esta dirigente, sin ni siquiera matizarlas o contextualizarlas en la realidad del esfuerzo que se requiere por parte de toda la ciudadanía musulmana para lograr la normalización del Islam en España

El primer error es extranjerizar de nuevo el Islam, colocando otra vez a Marruecos en el centro de un debate, que solo afecta de hecho a ciudadanos musulmanes que vivimos y pagamos impuestos en España, da igual el origen que tengamos.

La reivindicación hecha en el Ayuntamiento de Tarragona es una legítima reivindicación que puede realizar cualquier ciudadano musulmán, sí. Ahora bien, el rol de interlocución es solo para las comunidades islámicas legalmente constituidas y debidamente inscritas en el registro de entidades religiosas y en su caso, de las federaciones que las aglutinan, porque así lo dicta la ley y de esta manera se garantiza esa seguridad jurídica tan necesaria en un proceso de interlocución que puede acabar en los tribunales, si se diera el caso.

¿Qué narices pinta un partido político marroquí en el centro del debate de una reivindicación ciudadana en materia de cementerios y derechos mortuorios?

¿A qué cuento o motivación oscura viene, decir si la FIC es una organización formada por personas pertenecientes a movimientos alegales en Marruecos?

Es un grave error, y no debemos olvidar que desviar el trabajo de normalización del Islam en España al margen del marco jurídico propio que protege las libertades y derechos civiles y políticos que permiten que cualquier organización o persona que respete dicho sistema jurídico, pueda ejercer esos derechos y libertades sin problemas, sea cual sea su ideología, es un retroceso en el ejercicio de las libertades y de una plena ciudadanía. 

Que desde editoriales musulmanas se dé cabida a un discurso en el que se segrega a los musulmanes entre buenos y malos, moderados o por exclusión extremistas, es aceptar y consolidar el relato de la Islamofobia, que tanto cuesta combatir.

Si alguien tiene iniciativas, para mejorar las condiciones y los derechos culturales y religiosos de los musulmanes, adelante, pero por favor, que no destruya la buena labor de las comunidades y federaciones islámicas que nos representan y trabajan por la comunidad, cuando así lo hagan.

Asimismo, es lamentable constatar que un ayuntamiento, en este caso el de Tarragona, no haya usado los cauces que dicta la ley para interlocutar sobre cuestiones relativas a los derechos culturales y religiosos de los musulmanes.

Usar a la portavoz de una organización política marroquí como la USFP para resolver un problema de la ciudadanía musulmana catalana, que debiera abordarse con aquellas organizaciones que por ley, tienen legitimad para interlocutar y llegar a acuerdos en nombre de las comunidades musulmanas, es muestra, no solo del desprecio al sistema de convivencia que nos hemos establecido en nuestro estado de derecho, sino, también es una manera de perpetuar que el Islam y los musulmanes seamos extranjeros en nuestra tierra y víctima de los clientelismos que se deriven de esos líderes impostados y ahora sí, alegales.

 
 

Extranjerizar el Islam, un error y un juego al racismo antimusulmán
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