lunes 25.05.2020

España 2020, una emergencia económica: ¿rescate o spainxit?

* Opinión 

* Por Francisco Antonio Jiménez Rodríguez

 
 

Desde la crisis financiera de 2008 hasta finales de abril de 2020 la deuda pública española se ha incrementado en más de 800.000 millones de euros, hemos pasado de una deuda que representaba el 37% del PIB a una que representa a fecha actual el 99%. Esto supone un endeudamiento de unos 70.000 millones de euros por año desde 2008, es decir, que se ha gastado muy por encima en España de lo que se ha ingresado. Si ese dinero hubiese ido a inversiones productivas en educación, sanidad, servicios sociales, investigación, desarrollo e infraestructuras, al menos ahora estaríamos en una situación buena para solventar esta crisis económica y en un periodo relativamente corto de tiempo entre 6 y 12 meses. Pero ello no ha sido así, pues en estos años ha habido más gasto, pero peor educación, peor sanidad y peores prestaciones en servicios sociales, ya que se ha ido metiendo la tijera año a año en estas partidas y que decir de la I+D+I, en la que la inversión en España ha sido menos de la mitad de la media de la Unión Europea y ello ha sido la causa principal, entre otras, del éxodo de nuestros jóvenes talentos al extranjero. Lo mismo ha ocurrido con las infraestructuras, en las que se ha producido un letargo y en gran forma deterioro, pues no se ha invertido lo suficiente para su mantenimiento.

Por el contrario, durante estos años ha aumentado el gasto político, el de las ONGs financiadas con fondos públicos, la inversión y el gasto improductivo y duplicidades del mismo, que nos ha endeudado y nos ha impedido crecer.

Ahora como consecuencia del Covid-19 nos aparece otra crisis que va a ser fuerte, dura y quizás irreversible para España si no se gestiona de forma adecuada (con la crisis del 2008 pasamos de ser la 8ª economía mundial a la actualmente14ª), mal gestionada esta crisis nos llevará a estar dentro de 3 ó 4 años fuera de las 20 economías más importantes del mundo. Crisis esta, que comenzando por el sector sanitario y turístico va a afectar a los servicios de transporte, industria auxiliar, ocio, hostelería y restauración, sectores que representan un 32 % de nuestra economía y que se prevé una caída en los mismos de un 30%, lo cual va a suponer al menos un 9,5 % del descenso del PIB respecto a lo previsto a 1 de enero del 2020 y tan sólo por estos sectores. El resto de los sectores económicos, industria productiva, construcción y agricultura y demás servicios no relacionados con el turismo caerán un mínimo de un 10% lo que supondrá una caída adicional de otro 7% del PIB. Con lo que estamos ante una caída de la producción en España de al menos un 16,5% en 2020 con respecto a 2019 y ello si se gestiona adecuadamente la crisis, cosa que dudo seriamente. Pues para una gestión adecuada de la misma se requeriría empezar ya a elaborar un plan global de la reindustrialización y recolocación de la mano de obra, del cual hasta la fecha no he leído, oído y ni sé que se haya puesto a debate o implantación concreta, por ningún político.

Desde aquí incito a los políticos del gobierno de la nación, de los consejos de gobierno de las comunidades autónomas, y a las juntas de gobierno de diputaciones y ayuntamientos que se pongan a pensar y si ellos no saben, no pueden o no quieren, que busquen gente capacitada técnicamente para impulsar ventajas fiscales y laborales para incrementar nuestro tejido productivo, para cambiar el modelo productivo hacia la industria 4.0, y que el incremento de la deuda pública, que la va a haber, pues pasaremos de una deuda del 99% del PIB al 120% de aquí al fin de año, se invierta principalmente en sanidad, educación, servicios sociales dignos para personas dependientes y discapacitadas, I+D+I y sobre todo en la introducción en España de una vez por todas de la industria del futuro, la 4.0 junto a una red adecuada de infraestructuras sostenibles.

En España el gobierno dice que para hacer frente a la crisis va a movilizar, palabra que desconoce cualquier economista, más de 200.000 millones de euros en recursos de los que tan sólo 17.000 suponen realmente gasto público, el resto 100.000 millones son avales a préstamos y otros 83.000 millones, que el gobierno quiere que salga de la iniciativa privada es decir, va a movilizar en gasto público tan sólo un 1,3% del PIB (que es el resultado de dividir los 17.000 millones entre el actual PIB español), cuando los demás países en los que nos deberíamos fijar como por ejemplo Alemania, Austria y Dinamarca van a destinar un 6% del PIB, EEUU un 7% y Australia un 11%, muchos de ellos por no decir todos, habiendo sufrido una crisis sanitaria mucho más laxa, no comparable a la de España.

Entonces vemos que si invirtiésemos lo que los demás países económicamente serios para recuperarnos necesitaríamos al menos 87.000 millones más de gasto público real y como no vamos a tener de donde sacarlo, mucho me temo que España va a tener que ser rescatada y como no nos van a dar el dinero altruistamente, países como Alemania y otros del norte de Europa, sin un plan de ajuste presupuestario importante, vaticino que nos vienen tiempos difíciles en los que vamos a depender del FMI con Kristalina Georgieva a su frente, de Alemania con Angela Dorothea Merkel, de Christine Lagarde (BCE) y de Bruselas al mando de la presidenta de la Comisión Europea Doña Úrsula von der Leyen.

El modelo de economía de mercado en España aún con el rescate, creo que podrá mantenerse mejor así, que haciendo caso a determinados políticos iluminados que sin haber cotizado ni tan siquiera un día de su vida a la seguridad social, seguro que pedirán la salida de España de la Unión Europea,  Spainxit, lo cual llevaría a una bancarrota total a España y a todos los españoles, pues cuándo se introdujo el euro, el tipo de cambio era de 1 euro igual a 166,386 pesetas. Si nos saliéramos del euro, iniciando el proceso ahora y sabiendo que dura dos años, en un par de años un euro equivaldría aproximadamente 1.500 pesetas, el sueldo medio de un trabajador español seria de 145 euros al mes y no tendríamos ni tan siquiera con toda nuestra producción anual para pagar un 10% de lo que deberíamos al extranjero. Sería la bancarrota total.

Asimilando que necesitamos al FMI, a Alemania, al BCE y a la Comisión Europea para salir de esta, debemos tener en cuenta que es necesario desarrollar un plan de reconstrucción económica creíble y serio donde demos todo tipo de facilidades y estímulos fiscales y laborales tanto a las empresas españolas, como a las extranjeras que decidan invertir productivamente en España. Se debe potenciar al máximo los sectores de industria y agricultura y reestructurar el sector terciario de los servicios bajo parámetros de calidad. El plan de reindustrialización no puede ser lento, se debe eliminar todo tipo de burocracia y crear polos de desarrollo industrial en todas las provincias partiendo de la dispersión geográfica de las universidades, y eso juega a nuestro favor, donde se deben ampliar considerablemente en todas ellas sus campus tecnológicos y entorno a los mismos ejecutar planes geográficos de polarización industrial de modo que el nuevo empleo se pueda dar en todas las provincias de España y no sólo focalizarlo en unas pocas como actualmente está. Deberíamos aprovechar esta oportunidad que nos brinda el destino tras semejante catástrofe humana, familiar, social y económica, para eliminar o disminuir drásticamente cargos políticos pues nos sobran más del 75%, las subvenciones a los partidos políticos y sindicatos y las ayudas a determinadas ONGs que no se sabe muy bien ni para qué sirven, pues todo ello redundará directamente en el bienestar de la sociedad civil y creo que es la única forma que tenemos para prosperar como país, como nación fuerte.

España 2020, una emergencia económica: ¿rescate o spainxit?
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