jueves 18.07.2019

Vivas y Hernández

* Opinión. Flash News

Mañana se constituye la Asamblea de Ceuta, presumiblemente con Vivas como presidente.

La estrategia del PP y del PSOE se fundamenta en  bloquear a Vox “cueste lo que cueste”, una medida que deja en entredicho el juego político tal como es entendido para el más común de los que votaron el 26M.

El ejercicio de responsabilidad al que se refiere Manuel Hernández, tendrá como consecuencia un voto en blanco que facilitará la investidura de Vivas como presidente.  El juego al que se ha prestado Hernández  tiene un enorme riesgo para su credibilidad política, pues resulta poco creíble que todo se haga para garantizar  la estabilidad y la convivencia en la ciudad, en clara referencia al partido de Abascal, ante el que el PSOE se observa como aceite y agua. La estrategia de Vivas para arrinconar a Vox, acusándole de partido que amenaza la convivencia, también prendió en el PSOE ceutí, así abrazándola y haciéndola suya.

Tanto Vivas como Hernández  han coincidido en un punto cuyo equilibrio será muy difícil de mantener en el tiempo, sobre todo porque Hernández no puede obviar su responsabilidad como líder de la oposición, ya que de no hacerlo conculcará uno de los principios más solventes de cualquier democracia, que no es otro que fiscalizar, reprobar y proponer medidas alternativas al gobierno al que debe oponerse.

La posición de Vivas, contraria a los pactos suscritos por su partido a nivel nacional, también choca con una realidad que no debe obviarse, y que no es otra que Vox tiene una base electoral y, por tanto, ningunearle resulta contraproducente e impropio del juego democrático, así como una muestra de debilidad que induce a pensar en cierto grado de cobardía para afrontar una realidad que no debería solaparse en criterios de estabilidad y de convivencia que, por cierto, no están en peligro ni lo estarán por la presencia de Vox.

Hernández hace flaco favor a quienes le auparon a liderar la oposición, ya que lo hicieron pensando en él como presidente y no como facilitador de la continuidad de un gobierno que ha demostrado durante muchos años una enorme dosis de prepotencia y de falta de consideración hacia todos los partidos de la oposición.  

Bien es verdad, que en todo este juego el que mejor lo viene haciendo es el que presumiblemente será, una vez más, presidente de la ciudad, haciendo bueno aquello de “más sabe el diablo por viejo que por diablo”, sobre todo porque supo leer los resultados de las elecciones generales, descubriendo con ello que el camino a tomar era el de abanderar la estabilidad y la convivencia como valores en peligro, lo que en cierto modo, le produjo beneficio electoral el 26M.

Ceuta es una de las ciudades más pobres del mundo. Y ante eso sus políticos establecen acuerdos entre sí muy alejados de lo que debe ser un frente  para erradicar pobreza y miseria, anteponiendo criterios ideológicos cuando interesa; y cuando no,  otros de naturaleza ambigua que solo buscan enredarse en cuestiones de enfrentamientos personales.

Vivas, con su negativa a suscribir los acuerdos de su partido con Vox a nivel nacional, también abre las puertas a que Vox Ceuta exija y escudriñe con mayor ahínco las decisiones del Ejecutivo que pueda conformarse en los próximos días, lo que podría resultar lesivo para los propios intereses de Vivas.

Todo en un círculo vicioso que desatiende uno de los valores más sagrados de la política: servir a los ciudadanos.

Vivas y Hernández
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