sábado 21.09.2019

Juventud fallida

* Dónde están las asociaciones "musulmanas"?
FOTO: JA SEMPERE
FOTO: JA SEMPERE

Son muchas, pero nadie sabe cuántas, puede que superen las 60. Todas ellas subvencionadas por la Ciudad con importes muy respetables, algunas exceden de los 100 mil euros anuales; otras, rozan los 150 mil.  Sin embargo, no se les conoce ninguna aportación social de importancia, que incida en mejorar la vida de los ciudadanos a los que dicen representar.

Todo es oscurantismo. No se les conocen comicios democráticos. No existe un portal de transparencia en el que vuelquen sus actividades, de modo que los ciudadanos puedan conocer exactamente qué hacen con el dinero público que reciben.  Marruecos ha sido más diligente y a más de una le ha retirado ayuda económica, al contrastar que en Marruecos son una cosa y en Ceuta otra, así como que no hay actividad real que justifique tales ayudas.

La muerte de Usama, así como la del joven encontrado muerto en el puerto, deberían retumbar en los oídos de todos esos responsables de asociaciones "musulmanas" preocupados únicamente en cómo sacarle más dinero a un Vivas entregado y complaciente.

Algunas aparecen durante el mes de Ramadán, para luego desaparecer durante todo el año. Así, muchas otras, cada una con su peculiar “actividad”. Las hay “abnegadas” en favor de enfermos; otras, cualquier sabe.

En Melilla pasa algo parecido, de lo que daremos cuenta en los próximos días, con audios incluidos sobre cómo se "trafica" con subvenciones municipales.

Lo cierto es que no existe en ninguna de ellas programa social ni cultural lo suficientemente sólido como para difundir ideas sociales que tengan como objetivo concienciar a la juventud sobre los riesgos que enfrenta la adolescencia, su inocencia y sus peligros reales.

No se les conocen programas  de carácter informativo,  formativo, de apoyo, prevención y concienciación, de ayuda social, talleres, etc., nada, absolutamente nada. El dinero les llega y no hacen nada y, sin embargo, no existe la suficiente fiscalización para conocer su verdadero destino.

Independientemente de esas carencias que deberían cubrir por obligación, las asociaciones "musulmanas" que perciben dinero público no aportan ningún tipo de propuestas para mejorar las condiciones de vida, no sólo la de los ciudadanos que dicen representar, sino también para el resto de los ciudadanos de esta ciudad, sean musulmanes o no.

Resulta inaceptable que cientos y cientos de familias ceutíes estén pasando verdaderas dificultades para subsistir y que un sin fin de entidades sin perfil social debidamente definido  perciban dinero a cambio de nada.

Posiblemente, la muerte de Usama y la del joven hallado muerto en el puerto podrían haberse evitado si realmente todas estas asociaciones trabajaran en favor de quienes más lo necesitan, no sólo dándoles dinero y comida, si no advirtiéndoles de los riesgos que comporta la vida y los malos hábitos.

De nada sirve nombrarse con musulmanes si luego, a la hora de la verdad, se muestran como auténticos mercaderes de calle, tan listos y tan difíciles de pillar porque son de la universidad de los más sinuosos trapicheos.

La muerte de estos dos jóvenes, tan triste como inexplicable, debería producir cierta carga de conciencia en todos estos políticos tan dispuestos a regalar dinero público sin importarles su destino y si revierte en positivo en la sociedad a la que se deben, algo impensable en los países del norte de Europa, tan escrupulosos con lo que pasa con la “caja social”.

La muerte de estos dos chicos, musulmanes los dos, demuestra claramente que no existe ninguna asociación de esencia musulmana que abogue por una mejor orientación de la juventud musulmana de Ceuta, tan dispersa y sin resortes sociales de ayuda de ningún tipo.

Y no sólo la de estos dos muchachos, también hay que hacer mención a los incesantes episodios de violencia que protagonizan los jóvenes de origen musulmán, inexplicables e inaceptables desde cualquier punto de vista.

Se trata de un problema social que no es atendido debidamente, ni por los servicios de la Ciudad, ni por la Delegación del Gobierno y, menos aún, por ese ingente número de asociaciones "musulmanas", absolutamente incapaces de reconocerse como elementos inservibles y sin ninguna utilidad social.

La muerte de estos muchachos debería resonar tan fuerte en los tímpanos de algunos hasta romperlos, pues no hacen nada y no sirven para nada, salvo para sacarle los cuartos al complaciente Vivas, pues en lo que al Islam se refiere, poco o nada, y ahí está el recorrido de cada una de ellas, sus logros y sus milagros. Nada, absolutamente nada.

Descansen en paz estos dos jóvenes. Una juventud fallida, dos ilusiones perdidas.

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