viernes 25/9/20

La banda de Adlbi

* Opinión 

* Flash News

 
 

El ideario de quienes protagonizaron la jornada del 18 de julio, plena en  deshonor y vergüenza, evidencia un Islam manipulado, distorsionado, déspota y totalitario, y absolutamente incompatible con los valores de participación y hermandad que bien dejó el Profeta Muhammad (sws).

La CIE acalló a los musulmanes ante la Administración durante más de 28 años. Y hora es para que el PSOE, como motor de progreso, libertad y democracia, promueva mecanismos que acaben con una CIE autócrata, aislada y distante de los intereses de  los musulmanes que viven en España.

También decidió por los musulmanes en materia de fe, transmitiendo un Islam controlado por ellos mismos y bajo los mandos de sus propios intereses. “Califas” acuñados en suburbios de egoísmo y egocentrismo”.

Su enfoque sobre la mujer, la división de roles, los derechos de las minorías religiosas, la violencia, poligamia, herencia, relaciones intergeneracionales, castigos físicos, libertad y democracia, todo ello unido a una presentación divina inmisericorde, de un Dios justiciero, cruel y amenazador, deriva en una concepción de la religión como elemento usurpador de la conciencia de cada individuo y del amor de Dios.

Los musulmanes de España no deben permitir que personas con este tipo de credenciales sigan representándoles; menos aún, que gobiernen su fe y la de sus hijos, pues también se aprovechan de eso, de que saben que los musulmanes están inmersos en la búsqueda del sustento diario y en cumplir con sus deberes religiosos.

Ingenuo es quien ponga los designios de sus hijos en manos de quienes acotan sus linderos con postigos y cerrojos. Eso, que más que una organización parece una cama desbaratada. A todos esos no les interesa ninguna condición humana ni ciudadana, solo quieren el control, como han demostrado el 18 de julio de 2020.

Ignorar la consulta popular, el fomento del diálogo, la búsqueda del consenso comunitario, el respeto a todas las voces; menospreciar los intereses colectivos, las necesidades comunitarias y la fuerza de la Umma, como motor de cambio, transformación y crecimiento, es atentar contra los fundamentos del Islam.

Ayer prevaleció el criterio de la sinrazón, del “yo mando”, pronunciado varias veces por ese “presidente” capcioso y de discurso sofístico. Ayer venció la estrategia del engaño y del mensaje ilusorio. Ayer vencieron unos mercaderes que vendieron lo que nunca tuvieron: razón y legitimidad.

Los musulmanes de España han sido demasiado generosos, casi pecadores, por permitir que una pléyade de vividores haya permanecido al timón de un buque que no fue a ninguna parte, que durante más de 28 años se mantuvo en unas coordenadas que siempre llevaban al mismo puerto: al suyo propio, allí donde siempre guardaron el botín de las subvenciones.

Oír las transcripciones de lo sucedido en la reunión del 18 de julio resulta vomitivo y absolutamente despreciable, sin volcar aquí ningún tipo de emociones; antes bien, llamar las cosas por su nombre, porque la afrenta que la banda de Adlbi produjo a los musulmanes de España el 18 de julio de 2020 merece los improperios más duros de la lengua española: ignominioso, vil, abyecto, despreciable, rastrero, malvado, perverso…

Bien claro lo dice el refrán: “Si me quebré el pie, fue por bien”, o lo que es lo mismo: No hay mal que por bien no venga”.

Así pues, seamos optimistas, tenemos motivos para pensar que más bien temprano que tarde toda banda termina cayendo.

La banda de Adlbi
Comentarios