martes 24/11/20

Ghaidouni y la “congregación”

*  Opinión - Flash News

* Ghaidouni y la "congregación"

 
 

Si las declaraciones de Saíd Ratbi son sumamente graves, no lo son menos las de Mounir Benjelloun. Una suma de acusaciones que deberían servir para que el recién elegido presidente de la UCIDE declare la nulidad de la reunión del día 18 de julio por razones puramente éticas y morales, ya que la actitud de la UCIDE, sumida en su obcecación, va camino del delito contra la integridad moral de los musulmanes.

Inquieta el silencio de Ghaidouni, un hombre en el que hay puestas un gran número de ilusiones para que desde dentro reactive los cambios que tanto piden los musulmanes de España.

Ghaidouni no debe perder la perspetiva de los acontecimientos, pues tal cosa significaría que no ha sabido leer el momento que vivimos y su responsabilidad histórica.

Para ser cómplice de un acto inmoral no hace falta ni fuerza ni coraje, basta con callar y mirar para otro lado.

La UCIDE debe aplazar la reunión del día 18 y debe hacerlo por muchas razones. Tal vez la más importante consista en que no goza de legitimidad suficiente para convocarla; menos aún, para llevarla a efecto.

El aspecto legal no siempre legitima los actos. Los dirigentes de la UCIDE se llenan la boca hablando de “estatutos legales”, olvidando que la reunión en la que se aprobaron está cuestionada judicialmente.

Tiene por costumbre la congregación en la que se ha convertido la UCIDE ungir sus reuniones con versículos del Corán, sin embargo, nada más terminar con el acto de bendición, se encaminan a toda prisa al mundo de los vivos y a su dimensión material. La hipocresía de tales actos es de una magnitud que no acepta la razón más imberbe, ya que edulcorar legalmente ese tipo de reuniones argumentado que “los estatutos están vigentes”, no es más que un posicionamiento necio y malicioso.

El elegido presidente de la congregación tiene por delante muchos desafíos, pero hay uno que resulta acuciante y que debe solventar con rapidez: suspender sine die la reunión del día 18, pues de no hacerlo será cómplice de un complot moral contra los musulmanes que, no siendo el único en 28 años, sí que presume de tener consecuencias imprevisibles para la vida y muerte de una congregación absolutamente ilegitima.

Harían bien todos esos dirigentes musulmanes que no se cansan de hablar de justicia, rectitud, de buena senda, de buenos hábitos y, por supuesto, de Allah y de Su Mensajero (sws), que hablen sobre las cuentas de una congregación que ha recibido cerca de 5.000.000 de euros y que nada tangible ofrece a los cerca de tres millones de musulmanes que viven en España.

Las palabras de Mounir Benjelloun indicando que pedirá cuentas ha provocado el efecto de un arco iris con los colores de la esperanza.

Ghaidouni haría bien en apelar a la objeción de conciencia para no legitimar con su presencia una reunión de 19 miembros, cuando todos sabemos que deben estar 25.

Es el momento de Ghaidouni. Falta que diga si va a mantener viva la llama de la esperanza de la transformación o bien se va a replegar y poner firmes a las órdenes de la congregación.

Ghaidouni y la “congregación”
Comentarios