viernes 18.10.2019

Frontera mortal

* Una muerte que se podía haber evitado
 
 
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La muerte de Fátima Biutchi, de profesión porteadora, será en vano porque nadie hará nada para que nunca más vuelva a suceder.  Así fue con todas las que murieron.

Los funcionarios que toman decisiones referidas a estas personas deberían ser reprendidos penalmente, pues llama mucho la atención que les emplacen en sitios tan peligrosos, lugares con pretiles muy bajos y con verticales de más de cinco metros, en los que su propia altura ofrece sentarse sin percatarse del riesgo que supone cualquier distracción. Es el caso de esta pobre mujer, que al igual que sus compañeros esperan muchas horas para poder acceder a suelo español con la esperanza de conseguir un sustento para sus familias.

Las largas colas ya llegan a Castillejos, todas ellas motivadas porque existe una gran demanda de producto y porque los vehículos destinados al tráfico de mercancías están en paro forzoso, por lo que se incentiva el tráfico a pie, lo que significa un aumento considerable de personas para transportar bultos en sus carritos, máxime si debido a la demanda el precio por pase de bulto ya roza los 60 euros, una cantidad muy difícil de conseguir en Castillejos y en otros lugares de Marruecos.

Castillejos vive a remolque de Ceuta, sin Ceuta no es nada, porque no hay nada. La situación en esta ciudad se está haciendo insoportable, pues al acabar el verano también se esfumaron las existencias en los almacenes y tiendas de la ciudad, por lo que la única opción es el porteo a pie.

Las autoridades marroquíes siguen sin reaccionar, pues la muerte de Fátima se suma a todas las anteriores y sin que exista voluntad de dar solución a tanta dependencia de Ceuta, ciudad ocupada, como dirían muchos periodistas y políticos marroquíes, pero que no es tan ocupada como ellos dicen, pues la ocupación que ellos afirman tiene algo de demoníaco y de usurpación, cuando de todos es sabido que no es así, pues difícilmente podrán hallar puerta más generosa que la de Ceuta.  No hay peor ciego que el que no quiere ver.

La muerte de Fátima debería servir para estampar en la conciencia de algunos que las cosas no  se arreglan emplazando a miles de personas junto a pretiles en los que un simple descuido puede costarles la vida, no. Las cosas se arreglan afinando proyectos que tengan como fin dar trabajo a la gente, de modo que las personas puedan llevar una vida con unos mínimos de dignidad, cosa que no sucede en la actualidad, y basta una simple visita para comprobarlo in situ.

La vida de una persona tiene un valor incalculable, más aún si a ella sumamos todas aquellas que le son naturales y dependientes, por lo que la cosa es seria y precisa de una mejor valoración por parte de quienes velan por la seguridad y bienestar de las personas.

Que la vida va en serio, te das cuenta más tarde, pero hay quien nunca se percatará de ello, sobre todo si la que está en juego no es la suya.

Frontera mortal
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