sábado 21.09.2019

Servilismo periodístico

* La mal llamada "publicidad institucional" ha generado un servilismo informativo que erosiona los más fundamentales principios de cualquier  sociedad democrática

 
 

La publicidad institucional o ayuda a los periódicos locales, es un instrumento utilizado por el PP para aborregar aquellos medios que son incapaces de salir adelante con sus negocios periodísticos por sus propios medios y que necesitan tirar de las cálidas y generosas ubres de la Ciudad.

El PSOE, ahora con su posición determinante, debe solucionar estos dispendios de dinero público en favor de unos negocios que  nada aportan a la ciudadanía, pues no resulta nada justo que un periódico se lleve 800 mil euros, otro 400 mil, otro 75 mil…suma y sigue, y que un comerciante que arriesga su dinero y patrimonio para abrir un negocio no reciba nada, pues si de lo que se trata es de publicitar  una noticia institucional puede hacerse de forma puntual pagando el espacio correspondiente, tal como se hace en el resto de España y del mundo.

Hoy día leer noticias es gratuito y no cuesta nada. Los ceutíes no tienen por qué pagar para leer algo que es gratis total en España y en el mundo entero.

El PP instauró un sistema diabólico en el que el dinero es el único poderdante, todo ello en un esfuerzo para dinamitar cualquier intento de crítica, tanto es así que Ceuta es el único lugar del mundo en el que los medios sólo hostigan a la oposición, olvidando completamente al gobierno.

Cuando el ejercicio de la comunicación, opinión e información están puestos al servicio de los intereses imperantes, no hay duda de que estamos frente a los más bajos niveles de un trabajo que debiera ser crítico y observador del comportamiento de la clase gobernante, como única forma de garantizar independencia y objetividad a una sociedad ávida de un periodismo decente, honesto y sin maculas.

Según algunas organizaciones mundiales, uno de los grandes desafíos que enfrenta el periodismo de hoy día es el servilismo que se ha instaurado en los exponentes de la información, motivado por políticos que requieren y exigen del silencio de quienes tienen la obligación de ser libres y que solo deben estar comprometidos con la sociedad a las que representan, así siendo su voz y su crítica.

Los recursos públicos no deben destinarse a sostener periódicos -o lo que se les parezca- con la única finalidad de silenciar su capacidad  crítica, en caso de que la hubiere, claro.

Pero en todo este entuerto los informadores no son los únicos culpables, pues sin el recurso político nada es posible. Es cosa de dos. Uno facilita el dinero y el otro es complaciente con su información. Son esos los que luego intentan darnos cátedra de moral y de cómo se debe actuar en la vida y en todos sus niveles.

El incidente entre el ex consejero Carreira y el editor de un medio local, al que el propio Carreira llegó a tildar de “panfleto”, demuestra hasta qué punto punto pueden llegar algunos  editores para mantener sus negocios al margen de la oferta y la demanda. 

Otra muestra son los foribundos ataques que viene padeciendo el partido socialista por parte de quien se dice ser decano, todo ello porque un senador dijo no en vez de decir sí, o viceversa, pero que en ninguno de los casos nada se llevó o intentó llevarse. Es la sin razón de un periodismo en horas bajas, que aprovecha cualquier resquicio para abrir heridas en un intento de amedrentar y hacer caer a quienes amenazan su privilegiada situación económica, ahí subvencionada hasta los dientes, tanto como que regala ejemplares sin que su coste importe.

Es hora de decir “basta”, de modo que cada medio se busque la vida por sus propios medios, y dejen de tirar del dinero público.

El PSOE no debe sentir pereza a la hora de fajarse y poner remedio a una situación que resulta del todo insostenible, pues tiene de su lado a la ciudadanía frente a los improperios y críticas que tal decisión pueda acarrearle desde esos medios que nunca han sabido ni aprendido a luchar por si solos, siempre asidos al chupete institucional.

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