martes 27/10/20

Si falta Benjelloun, ¿quién dirá las cosas?

* Opinión - Flash News

* Calumnias controladas y aviso a navegantes

 
 

Una noticia se colaba la mañana del 21 de septiembre por los cauces ratoneros de quienes gustan llamarse periodistas especializados en asuntos musulmanes.

Se trataba de una noticia lanzada por un medio marroquí, de esos del tipo sarpullido, que nacen para una determinada acción y a los pocos días ya no se les encuentra ni con Sherlock Holmes.

La “noticia” vilipendiaba a Mounir Benjelloun, presidente de la FEERI, con regalos como: “que fue detenido, que pasó una noche en la cárcel, que le fue impuesta fianza, etc.”.

De primeras llamaba la atención que dijeran que “pasó una noche en la cárcel”, ya que en las cárceles nadie pasa una noche. Ahí pretendían decir que “pasó una noche en comisaría”, pero las ganas de hacer daño les hizo olvidar lo que es por lo que no es.

Para estos mercenarios de la pluma no existe conciencia, todo vale. No importa si hacen añicos a toda una familia, una ilusión, etc., todo sea por recibir las palmaditas y los céntimos de turno.

La libertad de expresión se reconoce como un derecho humano en virtud del artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH) y se reconoce en el derecho internacional de los derechos humanos en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP). El artículo 19 de la DUDH establece que "todos tendrán derecho a opinar sin interferencia" y "todos tendrán derecho a la libertad de expresión, este derecho incluirá la libertad de buscar, recibir y difundir información e ideas de todo tipo, independientemente de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o impreso, en forma de arte, o por cualquier otro medio de su elección ". La versión del Artículo 19 en el PIDCP lo enmienda más adelante al afirmar que el ejercicio de estos derechos conlleva "deberes y responsabilidades especiales" y "por lo tanto, estar sujeto a ciertas restricciones" cuando sea necesario "para respetar los derechos o la reputación de otros" o "para la protección de la seguridad nacional o del orden público (orden público), o de la salud o la moral públicas".

El artículo 20.1 de nuestra Constitución consagra, en el primer inciso de su apartado d, el derecho "a comunicar o recibir información veraz por cualquier medio de difusión".

El artículo 20.1.d), que contiene el derecho a recibir y comunicar información veraz, por la naturaleza propia de la Constitución, vincula a todos los poderes públicos y a particulares. Por tanto, todo el que emita información debe tener en cuenta que ésta ha de ser veraz.

Pero, ¿qué significa veraz para este tipo de vilipendiadores? Nada, no significa nada.

Mounir Benjelloun, a quien colgaron etiqueta de pertenencia a cierto movimiento islamista marroquí, cosa que de ser cierta no es ningún delito, es un hombre que ha mantenido una trayectoria muy digna, pues ha sido firme en los postulados que viene defendiendo desde su nombramiento de la FEERI.

Es legítimo pensar de modo diferente a como él lo hace, pero de ahí a lanzar publicaciones ajenas a la verdad que dañan su imagen y moral resulta deleznable desde donde se mire.

La confrontación no es mala cuando la misma se produce en un entorno constructivo, incluso si las diferencias de opinión son profundas y difíciles de salvar, sin embargo, ni en ese estado de cosas puede haber sitio para actitudes que buscan anatemizar y que intentan destruir al contrario hasta reducirlo a cenizas en términos sociales. Son juegos sucios que tienen a la calumnia como fondo artillero, tal vez en un intento de hacer verdad aquello de “calumnia, que algo queda”, aunque en este caso nada ha quedado porque ni pasó una noche en la cárcel como que tampoco fue detenido y llevado a rastras, reo de delitos antisociales.

El único “delito” de Benjelloun es que dice y afirma, y eso no gusta a la nomenklatura ricachona y bien pertrechada en despachos floridos, pero algo tiene que decir el hombre, pues si falta Benjelloun, ¿quién dirá las cosas?

 
 

Si falta Benjelloun, ¿quién dirá las cosas?
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