domingo 7/3/21

Canto a mí mismo

* Flash News
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Detrás del dolor y del sufrimiento de todas esas personas que se quedaron bloqueadas en Ceuta sin poder volver a Marruecos, sin olvidar a todos esos menores recogidos de las calles por mor del Covid-19, surgen declaraciones de asociaciones que, en cierto modo, recuerdan aquello que tan bien parafraseaba Walt Whitman en su Canto a mi mismo.

Pero, claro, toda comparación puede resultar odiosa, más aún si de lo que se trata es de emular al campechano de Whitman, tarea nada fácil, sobre todo porque el entrañable barbudo era un genio y sabía de lo que hablaba.

Una de esas asociaciones,  inmersa en acciones solidarias y bien confundidas con hazañas heroicas y así presentadas ante la ciudadanía, publicó en un diario local una especie de autoreconocimiento,  alabándose a sí misma y congratulándose de su “insigne y altruista labor social”, no siendo eso poco, alude a nuestro periódico pidiéndole que “contraste” las noticias que publicamos, todo ello en referencia a una publicación bajo el título “Ceuta, cuando ser marroquí vale poco” (https://www.islamnews.es/articulo/actualidad/ceuta-cuando-ser-marroqui-vale-poco/20200401211539006063.html), dándose en el desarrollo de dicho artículo una afirmación de un ciudadano marroquí acogido en el pabellón de La Libertad que criticaba la calidad de la comida, diciendo al respecto que “no siendo buena la actual, sí que es mejor que la que suministraba una asociación musulmana”.

Esta “ONG”, la que se canta a sí misma, dice darse por aludida y acto seguido pide a islamnews.es que “contraste sus noticias antes de publicar nada”

A este respecto, hay que decir que la afirmación es de uno de los afectados del pabellón de La Libertad, no de islamnews, por lo que mayor grado de constatación resulta imposible. Las afirmaciones que realizaron varios de los afectados en relación a la comida fueron mucho más gruesas de las que recogió islamnewes en su artículo, procediendo a su edulcoración a fin de no causar graves mayores.

Por todo ello, resulta justo decir que si hay alguien a quien pedirle que contraste sus procedimientos es a la propia “ONG”, ya que si la comida ofrecida hubiese sido buena el hombre habría dicho lo contrario de lo que dijo, pero no fue así, por lo que la disfunción es de la propia suministradora.

La “ONG” incluso se quita razón a sí misma cuando manifiesta que los Servicios concernidos de la Ciudad le retiraron la encomienda del suministro de comida al citado pabellón, concediéndosela a otra empresa, que no ONG, especializada en servicios de catering. Hay que pensar que la decisión de la Ciudad se fundamenta en que las credenciales de la mercantil elegida son de mayor rango y guardan los registros legales oportunos, sobre todo los sanitarios, pues no puede existir ninguna otra explicación, ya que la idea de que se le concede porque presenta mejillas sonrosadas no resulta creíble.

En su Canto a mí mismo, la “ONG” cuestiona la calidad de las críticas sobre su actividad y sus procedimientos, señalando en este sentido a islamnews.

Tales afirmaciones carecen de la mínima veracidad, pues en el citado artículo no existe ninguna crítica directa o indirecta de islamnews a la “ONG” en cuestión, pero ya abierta la crítica, obligada y necesaria en este tipo de asuntos, resulta penoso volver a comprobar la fea costumbre que tiene esta “ONG” de contar los platos que sirve, cosa que hace cada vez que tiene ocasión, olvidando, tal vez, que su obligación es esa, servir platos, pues para eso percibe suculentas cantidades de la Ciudad, tanto como que en vez de cantar sus “logros sociales”, bien haría en dar detalle a la ciudadanía de lo que realmente percibe y el detalle en que lo gasta, sin omitir aquellas donaciones de las que parece no existir registro, así como aquellas otras provenientes de otras instituciones del Estado.

Eso de dar de comer a la gente no es asunto baladí, pues no porque se tengan unos fogones y algo de menaje ya hay quien se piensa que tiene estrellas Michelín.

Ceuta es diferente a todo, pues hay entidades que gozan de la inmunidad del compadreo, al uso en una ciudad en la que todo gira en torno a tu afinidad política, y para conseguir tal grado de amparo basta con aparecer y apoyar ciertos actos electorales del partido que tiene la llave de las subvenciones y que en definitiva será quien facilite que se haga caja. Ese y no otro es el credo que más adeptos tiene.

Cuenta la “ONG” en su improvisado CV que, los Servicios Sociales de la Ciudad le anunciaron que, dado que no se va a poder instalar la carpa que cada año monta por el mes de Ramadán, es decir, una vez al año, que la subvención por este concepto podría ir a destinada a contratar por un mes a los ocho voluntarios que siguen atendiendo a los menores en el colegio Santa Amelia, propuesta que la “ONG” en cuestión aceptó de buena gana.

Lo que no cuenta la “ONG” es que el contrato que les llegó a los ocho voluntarios era por 15 días y no por un mes como había propuesto Servicios Sociales, por lo que hasta la fecha nada se sabe sobre el monto de la subvención ni su destino final y si los ocho voluntarios aceptaron los quince días o bien desistieron de la contratación.

Darse por aludido tiene sus inconvenientes; pedir que se contrasten noticias, también, máxime si tenemos en cuenta que nada malo se dijo desde islamnews.es, pero no es eso lo que realmente desagradó a la “ONG” en cuestión, no.

Lo que desagradó e irritó a esta “ONG” es que se dijera lo que a sus mentores no les gusta oír, pues no viven tiempos actuales, no quieren críticas de ningún tipo porque no están preparados para escucharlas y aceptarlas, incluso siendo   como una torre de grande en cuanto a contenido constructivo. Ellos prefieren permanecer apostados en sus postigos y serrallos y que nadie les tosa, allí mandando y desde allí lanzando llamadas de solidaridad, olvidando que ellos son los primeros los que tienen que demostrar que los hábitos no hacen al monje, así como que, hora es y justo mucho más, que se ponga a disposición de todos los ciudadanos, los detalles de las cuentas de todas las asociaciones que perciben dinero público, tal como se hace en muchos otros lugares de España y del mundo.

Tal vez así se dejen de contar los “menús” servidos y se proceda a una mejor cocina y se elaboren  platos contrarios a los escasos y flatulentos.

Tal vez.

Canto a mí mismo
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