jueves 18.07.2019

Caballas echa el cierre

* Flash News 

El cierre de la sede de Caballas, presentado por sus responsables como una consecuencia de su falta de recursos económicos, así como que se tienen prohibido aceptar subvenciones y créditos bancarios, no deja de ser una broma mal calibrada y con tintes muy concentrados en soberbia e hipocresía, sobre todo si a todo ello hay que añadir los muchos comentarios que circulan por las redes sociales, todos ellos de personas cercanas y muy  cercanas a Caballas.

Una ingente  cantidad de comentarios  aborreciendo a quienes hacían uso de los servicios que Caballas prestaba en su sede, achacándoles gran parte de la debacle electoral, al tiempo que los mandaban a buscar tales servicios a sitios mejor no mentar.

El episodio del cierre no pudo ser más patético, tanto como que deja a la luz la verdadera naturaleza de un partido, al que  su fracaso electoral ha sumido en un laberinto de complicada salida, tal vez como premio a sus verdaderas intenciones.

La especie de gestoría que Caballas tenía montada en su sede no tenía como único fin ayudar a los más necesitados, tal como afirma en sus muchos postulados. La realidad era bien distinta en toda esa dedicación social, pues siempre había un componente  de interés, es decir, la ayuda se prestaba, sí, pero junto a la misma siempre se deslizaba cierta sugerencia de afinidad hacia el partido, a semejanza de las prácticas comunistas.

La estrategia no estaba mal formulada, ya que a la prestación de servicios también se añadían actos sociales y deportivos, incluso algunos de carácter religioso, todo ello para aderezar el plato y que el mismo  no sepa ni se aparezca como insulso e imposible de tomar. En menor o mayor medida, esa era la idea y el objetivo final no era otro que la consecución del voto.

Bien les fue durante los años que estuvieron, no tantos como dicen, pero sí que sacaron beneficio de una actividad social con un componente marcadamente de signo político.

La ruptura de la UDCE supuso competencia, y lo que hacía uno empezaron a hacerlo dos, lo que vino a dividir el beneficio existente.

Así les fue hasta que PSOE decidió traspasar líneas y mandar tropas y comandantes a los feudos de Alí y Fátima, otrora inseparables e inconmensurables a la hora de llamar a las puertas de los más humildes.

La entrada de los contingentes del PSOE en tierras de Caballas y MDyC  trajo consigo el debilitamiento y caída de las fortificaciones de Alí y Fátima, al menos de las más singulares, lo que traducido en votos vino  a dejar sobre la mesa el ínclito y circunspecto  juez del 26M.

Los ciclos en la política no son ajenos a los de la vida. Siempre puede venir alguien con mayor capacidad para leer escenarios y así adjudicarles plan para conquistarlos y en ellos fijar su bandera, máxime si los que estaban no supieron guardar deserciones y en sus senos germinaron y se hicieron endémicas salidas de miembros que dejaron a la vista métodos y costumbres poco o nada brillantes de quienes mandaban.

El cierre de la sede Caballas  no es la consecuencia de un acto espontáneo e inesperado, tampoco es, como dicen, el resultado de una incapacidad económica. No. No es cierto.

El cierre es el premio a una labor infecunda, a una gestión que nunca supo guardar la mano izquierda a la hora de conceder dádivas a personas humildes, a un modelo de dar al que nunca bastó el gracias o el Al Lah ierham ualidaiak (que Dios bendiga a tus padres) ya sea de palabra o de lo más profundo de aquellos  corazones que salían con sus peticiones de beca realizadas. Se trataba, pues, de un concepto basado en un interés recíproco, un sitio en el que nunca se daba nada sin esperar nada a cambio, un lugar en el que moraban deseos ocultos.

El 26M destapó parte de la auténtica naturaleza de Caballas y MDyC, partidos que no dudaron en subirse al carro para enfrentar a Vox, hendidos en sus propias bendiciones y convencidos de que haciendo de parapetos frente a los descerebrados de Vox, iban a conseguir convencer a los musulmanes de Ceuta de que ellos son y serán sus mejores defensores. Una estrategia que incluso se valió de sitios como mezquitas para lanzar advertencias y signos de resistencia frente al invasor Vox.

El cierre es el fin de un discurso agotado, caduco, insustancial e  innecesario, sobre  todo porque conjuga componentes socioculturales y religiosos, mixtura hasta cierto punto apta para el ejercicio político, pero siempre que no juegue con las necesidades de los más vulnerables y no haga de sus lindes huerto propio,  pues esto se castiga, y así lo sentenció el 26M. Y los que vendrán.

 

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