domingo 25.08.2019

Puentes rotos

Opinión

* Flash News

Los de Vox no tardaron mucho en salir para poner todas las objeciones posibles a la construcción de un Centro Cívico en la barriada de El Príncipe.

Obcecados por duros e íntimos sentimientos de ira, sus dirigentes en Ceuta vuelven a demostrar una absoluta falta de sensibilidad social, política y de carácter humanitario, pues las condiciones y las carencias de esa barriada son por todos conocidas.

Son personas altamente peligrosas los de Vox, más aún desde una posición política. Sus postulados contravienen las más elementales formas de convivencia, pues están cegados por un odio tan mezquino que tienen serias  dificultades para administrarlo, todo ello con el añadido de los prejuicios, fuente de la que bebieron durante su niñez y posterior edad juvenil, marcándoles de por vida.

El tuit de Verdejo a Mohamed Alí también  va en  esa línea de pedir y desear el mal a todo aquel que, de un modo u otro, refleje algo de Islam, más aún si el que es objeto de escarnio es político o representante de algún colectivo musulmán.

El voto de Vox, en su inmensa mayoría, tenía como objetivo “castigar con mano dura”  a todos los musulmanes de la ciudad, entendida la condición religiosa a su manera, pues para todos esos votantes llevar un nombre árabe implica pertenencia a una idea religiosa. Es como si todo el mundo árabe y musulmán definiera a todos los que se llaman pepe como cristianos, cosa que no se hace, pues en ese sentido el mundo árabe y musulmán es mucho más consciente de la realidad, y sabe que en esas sociedades hay creyentes, ateos, agnósticos, y dudantes, como diría cierto cantante latino americano. Flaco favor le hace Vox a Ceuta blandiendo odio como señal de identidad.

Por otro lado, llama la atención la actitud de Alí, quien no dudó en poner un cartel en la puerta de su grupo político en el que advierte que en esa oficina “no se hacen becas”.

Alí ya tiene los tres asesores que pretendía, y no por ello agradeció el gesto político de sus contrincantes políticos, ya que bien podían haber mantenido la postura de dos asesores para él y para el partido de Fátima Hamed.

La postura de Alí referida a la becas es cuando menos vergonzante, pues los tres asesores con los que cuenta –y a contado- ya podían haber hecho un ejercicio de caridad hacia todas esas personas que buscaban ayuda para rellenar los formularios de la beca de sus hijos, incluso pidiendo a la Ciudad un determinado sitio para hacerlo, pero no fue así, antes bien, todo lo contrario, el partido de Alí mostró ante los peticionarios de las becas una actitud de castigo y de indiferencia, todo ello bajo el ruin argumento de que los solicitantes de las becas “no les votaron”, por lo que había que darles la espalda. Una muestra más de la verdadera esencia del partido de Alí. También hay que mencionar la actitud de uno de los asesores de Alí, quien no dudó en interpelar en plena calle a una diputada del PSOE, con frases como “por vuestra culpa uno de los nuestros se queda fuera”, y otras lindeces parecidas, todo ello durante el impás que estuvieron con dos diputados.

La hipocresía de este partido y su falta de tacto político y social ante el sufrimiento activo y pasivo de los más vulnerables se parece en cierta medida al que aplica Vox, ya que de ninguna de las maneras el partido de Alí podrá definirse como un partido que defiende a las capas más desfavorecidas; menos aún, como partido de inspiración musulmana, ya que nada de esto es cierto a la vista de su comportamiento.

Los musulmanes lo tienen bastante difícil, y deben actuar con pragmatismo absoluto, ya que esos partidos que dicen defenderles no son lo que parecen y no deben merecer su confianza, pues a la vista está que solo dan cuando reciben algo a cambio.

Tanto Alí como Fátima han hecho gravitar su proyecto sobre la cuestión musulmana, aunque tal cosa no reconozcan y muestren actitud inclusiva hacia otros credos y confesiones, pero lo cierto es que sin el voto musulmán ambas formaciones no existirían.

El problema de ambos es que se sienten desnaturalizados y la primera consecuencia de eso es que han entrado  en un estado de desorientación del que no va a ser tan fácil salir, pues el polo sobre el que gravitaban ha demostrado que no les es tan leal ni fiel como pensaban, tan convencidos ellos de que ese electorado no les cambiaria nunca, un sentimiento que les produce dolor y cierta mezcla de ansiedad y de desengaño.

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