martes 22/6/21

Irreverente

* No creáis que mezclo problemas,  es la misma raíz, la que da supremacía de unos sobre otros, ya sea por el color de la piel, por ser mujer, o niño/a, empleando el denominador común

Acabo de oír la palabra IRREVERENTE, se referían a una exposición artística, con tono de ofendidos dos parejas de mujer y hombre, con pinta de “bien casados”.   He echado unos pasos hacia atrás, por puro instinto periodístico, y  pese a lo mal que oigo con la mascarilla,  lo que seguía solo viene a confirmarme lo “nada” que hemos aprendido de las muertes por la pandemia del COVID, de las asesinadas por el terrorismo de género, y aún menos de los mares de sangre, los que día a día convierten al océano en un cementerio de humanos.

 Todas esas personas deberían hacernos a los vivos  “revolucionarionarios”, pero sin ondear ninguna de las banderas que están permitiendo semejantes barbaries.

Me quedo con el abrazo de Luna, la voluntaria de Cruz Roja, con el buzo de la Guardia Civil que salvó al bebé, con el trabajo del militar que ayuda, con la familia que reparte su pan, y con los sanitarios que les curan, y a mí no me cuesta reconocer a quienes desde “sus políticas”  intentan hacerlo bien.

Irreverente

“Irreverente” es tener a un pueblo con todo tipo de hambre, y llamarse rey. Son tantas las posesiones y privilegios del que manda en Marruecos, por mencionar una ubicación, pues evidentemente no es el único, que no existe diplomacia alguna que pueda solucionar su miserable indiferencia.

Es tal la necesidad de auxilio inmediato, y el desgarrador dolor de sus gentes, ya nos lleguen de África o de América, de Asia o de Oceanía, de la Europa pobre, o del juzgado de familia de cualquiera de nuestras ciudades donde, aunque intenten ocultarlo, se sentencia constantemente a “la muerte en vida” a las madres a las que arrancan a sus hijos e hijas por defenderles, que cada día es más difícil confiar en nuestra especie, y creer que hemos evolucionado lo más mínimo.

Y es que con cada auto judicial a ciegas, en el que se silencia la voz a las criaturas, se niegan las agresiones, se vulneran los Derechos Humanos, y no se condena ni a los pederastas, ni a los maltratadores, (que en un gran porcentaje son los mismos),  toda la sociedad muere, y debería gritar de rabia e indefensión porque, literalmente, nos están matando.

Irreverente es ver como actúan contra María Sevilla (y el resto de MADRES PROTECTORAS, y los/las menores) las instituciones cuyo deber consiste en protegerles y frenar la tortura, aunque parezca justo lo contrario.

No creáis que mezclo problemas,  es la misma raíz, la que da supremacía de unos sobre otros, ya sea por el color de la piel, por ser mujer, o niño/a, empleando el denominador común, su negocio, bautizado con los dioses que utilizan todos, con el fin único fin de mantener de rodillas a los más vulnerables.

IRREVERENTE quiero serlo yo con quienes aprovechan la tragedia para  fomentar el odio al diferente, y se atreven a llamarse “patriotas”, careciendo de empatía y humanidad.

IRREVERENTE también con mis miedos, cobardía, y conformismo, para pedirle a mi Dios que nos despierte, porque las víctimas, que cada vez son más, no resucitan al tercer día…

*Y por cierto el artista Gonzalo Borondo es extraordinario, y su exposición está  en el Museo de Arte Contemporáneo “Esteban Vicente” (Segovia).

Irreverente
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