lunes 19.08.2019

Hora de hablar

* Editorial

Los resultados del 26M dejan un panorama lleno de incertidumbres. Al PP se le presenta un camino al que no está acostumbrado. La comodidad de las mayorías absolutas puede atrofiar la capacidad de un partido para afrontar escenarios antagónicos. Las declaraciones del presidente sobre Vox, partido al que descartó para futuros pactos, complica aún más las cosas, pues reduce  considerablemente las opciones.

Hay que pensar que el presidente favorecerá un acercamiento a Manuel Hernández, para que facilite su labor de gobierno, ya que con PSOE suma suficiente. Una papeleta difícil la de Hernández, quien ya se ha pronunciado en favor de propiciar estabilidad a la ciudad, pero no lo tiene fácil, pues todo lo que haga teniendo al PP como beneficiario le acarreará disgustos con afiliados, simpatizantes y con todos aquellos que se han mostrado contrarios a su gestión y modelo de partido. Tan difícil lo tiene Vivas como Hernández, aunque mayor riesgo corre este último, pues hay muchos con la soga preparada para anudársela al cuello.

La tarea de la gobernabilidad va a exigir grandes dosis de paciencia y de capacidad de negociación. La situación exige alcanzar acuerdos entre todos los partidos que han obtenido representación en la Asamblea.

Es el momento para exigir de todos un cambio de actitud, de modo que entre todos establezcan/fijen  los grandes problemas a los que se enfrenta la ciudad, encadenando problemas y soluciones a todos los grandes bloques que de manera conjunta puedan acordarse. Este es el camino más útil y beneficioso para Ceuta, ya que de no hacerlo, se perderá un tiempo muy valioso en enfrentamientos estériles sin ningún tipo de beneficio para nadie.

La democracia no sólo debe servir para elegir libremente a quienes deben representar a los ciudadanos. También debe servir para que los elegidos en coyunturas difíciles   se muestren receptivos a la hora de ceder ante nudos que propició la propia democracia.

La altivez que usó el PP a la hora de aplicar su mayoría absoluta no debería condicionar la actitud de quienes la sufrieron, tanto como que el PP debería mostrar un talante distinto y moldeado en humildad ante quienes ahora pide cooperación y apoyo.

Ceuta votó y los resultados son los que son. Esa muestra de acción democrática no debería malograrse en enfrentamientos y posicionamientos identitarios, ideológicos ni en ninguna otra condición partidista. Es hora de favorecer receptividad entre todos los contendientes, pues Ceuta merece un esfuerzo de todos para que pueda enfrentar en condiciones los retos que tiene por delante, muchos de ellos nada fáciles.

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