viernes 25/9/20

Ego

* Opinión

* Carmen Almarcha

 
 

“Narciso se gustó tanto cuando contempló su reflejo en el agua que quiso besarse. Decisión fatal. Se ahogó “

A lo largo de estos últimos años a los seres humanos nos ha dado por publicar fotos de nosotros mismos en las redes sociales. Es la captura de un instante de nuestra vida en el que prima la imagen y hay escasa presencia de textos escritos elaborados, y ya sabemos que solo mediante el intercambio y lectura de éstos logramos desarrollar el espíritu crítico.

Por lo tanto, me pregunto: ¿qué generamos con esta sucesión de “selfies” (“yo mismo “en inglés)? Y, no puedo remediarlo, me viene a la cabeza el mito griego de Narciso.

También he podido observar con asombro que en otras redes sociales, donde la palabra sí es el vehículo, con muchísima frecuencia hay ausencia de dialéctica; a comentarios desde un punto de vista diferente a lo manifestado, con respeto en muchos casos y otras con insultos (cosa que personalmente me incomoda mucho ,¿ Por qué insultar ante un pensamiento diferente? ), la respuesta inmediata es “mi muro es mi muro, vete a escribir lo que quieras en el tuyo”, “ tengo una opinión y mi opinión es la que vale“, “No, no me digas que esto o lo otro se hace así “ o “ yo pienso de una manera , opino al respecto, tengo derecho a que sea respetado, y se hace así “.

Nadie es ajeno a esta “supremacía del yo “ y me viene a la mente una cara televisiva que emite todos sus enunciados con el “yo” por delante ( seguro que sabéis quien es), no digo que “yo” no caiga en esto, porque es complicado evitar esta inercia general. Estamos ante tantos egos que se comportan y piensan como muchos, pero tan centrados en el yo reflexivo y en el pronombre y adjetivo posesivo de primera persona del singular que parece que hemos dejado de mirar al otro y hemos perdido la visión de conjunto.

Por un lado, mirar en nuestro interior está muy bien. Es bueno conocerse, quererse, respetarse y afianzarse como individuo para afrontar la adversidad. Esa es la parte positiva de esta reafirmación del yo; pero ,por otro lado, que cada uno tengamos razón en todo, seamos especialistas en todo o sepamos de todo, nos está llevando a la confusión.

Actualmente los años de estudio no dan ningún criterio de autoridad, sino que el hecho de consultar en “Google” es suficiente para considerar que sabemos mucho de algo. Nos hemos convertido cada uno en pequeños dioses a los que no se les puede decir nada. Pienso en los profesores ante los alumnos, y me pregunto qué se puede enseñar si ya se sabe todo.

Una consecuencia palpable ha sido la ausencia del uso mascarillas cuando eran necesarias, las reuniones de grupos sin distancia, las terrazas repletas con clientes que no respetan las normas, etc , y esto nos ha llevado a ser el país de Europa con más contagios en escalada e ingresos en Uci a día de hoy.

Somos tan sabios que no se nos pueden dar normas. No hemos entendido que en esta supremacía del ego salimos perdiendo todos. Es tiempo de escucharnos, de consenso. La covid -19 está demostrando que si no respetamos las pautas volvemos al punto de partida, y siempre estar en la casilla de salida nos está impidiendo que avancemos como sociedad y como seres individuales al mismo tiempo.

Ha llegado la era del “ nosotros “ , que es ,también, primera persona, pero primera persona del plural., para salir lo más pronto posible de esta pesadilla , de recuperar la vida en libertad , de enfrentarnos a los difíciles momentos que se avecinan y poder volver al disfrute de ,entre otras cosas, las fiestas patronales de todos y cada uno de los pueblos de este país y , en particular , de mi querido Finestrat y sus fiestas en honor a San Bartolomé y al Santo Cristo del Remedio que tradicionalmente se celebran en estas fechas.

Y, como dijo uno de nuestros escritores más universales del Siglo de Oro, Lope de Vega, en su obra “Fuenteovejuna”, de ésta solo salimos todos a una.

Ego
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