martes 26.05.2020
NO SON MOMENTOS

Un patético comunicado de la FEERI en pleno Ramadán ahonda en la herida de la CIE (PDF adjunto)

* Flash News

* La falta de armonía entre quienes comparten religión y proyectos parecidos solo procura a sus protagonistas problemas que se hacen irresolubles

 
 
 
 
No por ser más altos se es más y mejor
No por ser más altos se es más y mejor

La falta de armonía entre quienes comparten religión y proyectos parecidos solo procura a sus protagonistas problemas que se hacen irresolubles

Valorar el contenido de la nota de la FEERI casi no merece la pena, pues es la cantinela de siempre y con el estribillo de siempre:  cargar culpa en el otro y yo a parecer un santo, como si esa fuese la única batalla a lidiar.

La FEERI utiliza con total normalidad términos como “traición” para señalar a los integrantes de la CIE, así como que no duda en presentarse como paradigma de la bondad suprema, así recordando lo que llama “Cesión” de la presidencia de la CIE a favor del bueno de  Tatary, que en gloria de Allah esté, cuando en realidad debería entonar su mea culpa por tal acción, ya que tal acto lejos de ser un acto de bondad –como lo califica la FFFERI- fue de total impericia en la gestión encomendada por sus asociados y absolutamente negligente.

Aquel gesto de irresponsabilidad trajo consigo consecuencias, tales como tener que actuar judicialmente contra quienes habían favorecido con su “acto de bondad”, al tener que denunciar unos estatutos que se elaboraron y aprobaron sin contar con la aprobación de la FEERI.

La CIE es un órgano inoperante desde hace 28 años, una entidad pusilánime que no ha sabido aglutinar a los musulmanes que viven y profesan su fe en España, y todo ello porque nunca tuvo un proyecto para España.

Esa carencia no solo es atribuible a la CIE y al pulmón que la sostiene, la UCIDE, sino también a la FEERI, una entidad que desde su creación ha tenido que solventar gran cantidad de problemas internos relativos a su representatividad legal, lo que le ha restado capacidad para analizar en profundidad las verdaderas necesidades de los musulmanes en España. Este mal también aqueja a la UCIDE y con mayor intensidad, pues no en vano ha sido –y sigue siendo- un brazo ejecutor de las políticas que han caracterizado a la CIE.

Tal vez uno de los grandes males de los Acuerdos del 92 haya consistido en conceder a la CIE la potestad exclusiva de la interlocución con el Estado, unas atribuciones que derivaron en una especie de monopolio provinciano que nunca levantó la cabeza para preocuparse realmente de los musulmanes que viven en España.

Los que aceptaron aquel requisito impuesto de “Un solo interlocutor”, lo hicieron a la primera, sin detenerse un momento a discurrir si aquella imposición era buena, mala o regular, lo que hace pensar que lo hicieron empujados por ese afán tan común en quienes buscan “poder” para luego distribuirlo a su modo y manera.

En estos 28 años ha faltado rigor en la gestión, organización estatal, organización interna, un marcado de objetivos sereno y sin aspavientos mentales, así como que nunca se ha tenido en cuenta al musulmán/a de a pie, aquellos que no saben de siglas y de disputas intestinas por alcanzar un puesto u otro, que solo buscan profesar su fe en paz y serenidad. Esos musulmanes son los que nunca estuvieron como elementos vulnerables en las patéticas planificaciones de UCIDE, FEERI y CIE.

Estas “organizaciones” tienen que bajar del cielo en el que están, deben redimirse de sus propias culpas, así como aceptar el nuevo orden social, aplicando normas esenciales como son la participación democrática de los musulmanes que viven España, ofreciéndoles la posibilidad de participar a través de programas informativos y de otras calidades que tengan como fin promover la participación pública y el traslado de cuentas en cuanto a gestión realizada.

Es hora de cambiar de rumbo, de pensar en la gente, en todo el mundo, en musulmanes y en no musulmanes, de modo que la comunidad musulmana de España pueda articular un discurso inclusivo, homogéneo, real, transparente, pacífico y, sobre todo, conciliador con quienes piensan diferente.

La FEERI se malogra a sí misma con su comunicado, así como que la UCIDE y la CIE por su silencio y sus años de  inconciencia y anormal pleitesía.

Harían bien los representantes musulmanes en dejar aparcadas sus diferencias sobre asuntos que en nada ayudan a mejorar los ánimos de la gente. No es momento de entablar luchas estatutarias, ya no solo porque es Ramadán, sino porque los muertos se cuentan por cientos cada día. Que cada cual ocupe su lugar y pida por él y por todos.

Tal vez levantar las manos al cielo sea mejor que lanzar notas de prensa innecesarias y contraproducentes ante el panorama social que se vive.

Un patético comunicado de la FEERI en pleno Ramadán ahonda en la herida de la CIE (PDF...
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