miércoles 23/9/20
MATRIMONIOS CUESTIONADOS

Esos matrimonios “musulmanes”

* Mustafa Mojtar, un vecino de Ceuta, cuestiona en un vídeo la calidad islámica de los matrimonios celebrados por algunos presidentes de asociaciones musulmanas

 
 
Esos matrimonios “musulmanes”

El 18 de julio de 2020 la CIE renovó el cuadro directivo de su chiringuito, tal como viene haciendo cada cierto tiempo, desde hace 28 años.

El 18 de julio de 2020 se recordará como uno más en la larga lista de agravios que sufre la comunidad musulmana de España, atrapada en una red capciosa que utiliza los resortes que le brinda el estado profundo para mantenerse a flote y disfrutar de una serie de prerrogativas que les permiten vivir sin ningún tipo de esfuerzo.

Las denuncias de Saíd Ratbi sobre las ciénagas de la CIE de poco han servido para intentar limpiar unas cloacas cuyo olor se hace insoportable cada día que pasa, y ya no es sólo el hedor por mala praxis, sino también por la ausencia de una entidad que ha decidido instalarse en su feudo sin más objetivo que el permanecer y esperar los dineros que mande Pluralismo y Convivencia para pagar los sueldos de unas personas cuyo mérito no es otro  que parapetarse en un Islam de conveniencia y de manufactura propia.

Se echa en falta una oposición permanente, fuerte y capaz de seguir y fiscalizar los movimientos de una entidad pusilánime como es la CIE, pues van a cumplirse dos meses de aquel fatídico 18 de julio y no existe ningún registro de oposición. La FEERI parece contentarse con esperar a que llegue noviembre o bien que llegue la Navidad con alguna cesta.

Son tantos los frentes en los que estuvo ausente, está y estará la insustancial CIE, que merece bronca y juicio de 28 años.

Uno de esos espacios en el que nunca intervino es el de los matrimonios que celebran los presidentes de las asociaciones “religiosas”, por llamarlas de algún modo, denunciado en un vídeo y publicado por Mustafa Mojtar, en su página de Facebook https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=3340140439544365&id=100006453259519

28467850_107479336752737_4794707921138764848_nMustafa Mojtar, un vecino de Ceuta, denuncia las malas prácticas que envuelven a los matrimonios celebrados por quienes no reúnen capacitación religiosa  ni académica. Mojtar va más allá, y denuncia prácticas que deberían sonrojar a quienes dicen representar a los musulmanes españoles. Algo deberían aclarar al respecto.

Los musulmanes ceutíes, cuando la época de Hassan II, disponían de 2 adules (Notarios musulmanes) para celebrar matrimonio conforme a las reglas del Islam.

Estos dos adules residían en la ciudad y recogían testimonios a los novios, dando fe de que se habían producido en su presencia. Las actas de matrimonio, firmadas por los adules y por los intervinientes, eran trasladadas por los propios adules a un Juzgado de Tetuán, del que dependían, para someterlas a la preceptiva homologación de una autoridad superior, un  juez de familia.

Las actas, una vez homologadas por el juez correspondiente, eran entregadas a los futuros cónyuges, quienes se apresuraban a traducirlas ante traductores reconocidos, a fin de inscribir su matrimonio en los Juzgados de Ceuta, ya que dichos matrimonios tenían efectos civiles en España.

Mojtar  hace una valoración sobre aquel tipo de matrimonios, es decir, los que se celebraban ante notarios musulmanes y homologados por una instancia superior, y los que en la actualidad llevan a efecto algunos responsables de simples asociaciones, quienes han visto en la celebración de matrimonios un filón económico, ya que no aparecen en ningún registro fiscal.

Da pena pensar en aquellos dueños de quioscos que venden pipas y golosinas para buscar sustento, sujetos a obligaciones fiscales, como el resto de los españoles con una mínima actividad mercantil,  y que todos estos casamenteros que dicen casar en el nombre del Islam, no rindan cuenta alguna a la Agencia Tributaria por sus altos ingresos.  Algo falla.

Mustafa Mojtar hace hincapié en que aquellos matrimonios celebrados ante adules y homologados por un juez tenían unos valores y unas consideraciones, tanto en el campo jurídico,  como  en el social y moral,  que no tienen los celebrados por estos presidentes de simples asociaciones “religiosas”, por nombrarlas de algún modo.

Mojtar les invita a que “presenten credenciales suficientes, tanto de carácter religioso como académicos” que les hagan merecedores para “celebrar matrimonios musulmanes”, pues todo el mundo sabe que algunos de ellos no alcanzaron ni el graduado.

El ¿matrimonio? que celebran estos presidentes de asociaciones, según la legislación española, tiene efectos civiles, por lo que una vez presentado ante el Registro Civil correspondiente, se libera el oportuno Libro de Familia.

El valor de las “actas matrimoniales” que expiden estos presidentes de asociaciones se limita a la obtención de Libro de Familia, pues fuera de ese contexto no tiene valor alguno, ya que ni Marruecos ni ningún otro país musulmán reconocen su validez, pues carecen de toda sustancia jurídica islámica.

Mustafa Mojtar saca a la luz un problema que afecta de forma directa a los musulmanes españoles, pues qué duda cabe que la CIE nunca hizo nada para dotar a estos matrimonios de un mínimo vital de esencia musulmana, lo que ha contribuido a un sentimiento de orfandad que hiere al más duro de los mortales, pues incluso el musulmán más conformista aspira a que le casen personas suficientemente acreditadas por instancias jurídicas musulmanas, sin dejar de lado la buena crianza exigible a toda persona que se atreve a bendecir la unión de dos personas. 

Cuentan quienes saben que en la vida debe predominar el convencimiento en la buena intención, y que eso es aplicable a muchas situaciones de la vida.  Y una de las cosas en las que hacían hincapié los viejos que ya se fueron, es que la aplicación de la buena intención debe aplicarse en muchas situaciones, pero en especial a la hora de contraer  matrimonio y a la hora de arar la tierra.

En el matrimonio hay que poner la mejor intención, a fin de que todo se desarrolle conforme a las bendiciones de Dios; a la hora de arar la tierra hay que estar convencidos de que lloverá. Todo ello cumpliendo lo que Dios dice en el Corán: Nuitu jairan, utikum jairan (Si vuestras intenciones son buenas, Os daremos bueno).

Trivializar el matrimonio, reducirlo a simples papeles grises y sin más argumento que un número de registro de simple asociación, es como vestir de hipócrita  a la propia razón, es, en definitiva, un portazo a la buena intención, a la buena fe.

Esos matrimonios “musulmanes”
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