lunes 14.10.2019
Agravios a la historia

Los contradicciones de una ciudad

* Los homenajes que se producen cada  año ante la estatua de González Tablas marcan el perfil de una ciudad que no asume la realidad de los tiempos modernos.

Los contradicciones  de una ciudad

Los homenajes que se producen cada  año ante la estatua de González Tablas marcan el perfil de una ciudad que no asume la realidad de los tiempos modernos. Glorificar soldados muertos en tiempos de guerra no ayuda a cicatrizar heridas. Ceuta sigue anclada en siglos pasados, y no existe forma de que los deje y tome otros cauces más acordes con los tiempos de paz que vivimos.

No es cuestión de minimizar las gestas de ningún soldado, sus méritos y sus hazañas. De lo que se trata es de tratar a la historia con equidad y justicia, pues si por morir en batalla es mérito suficiente para merecer recuerdo con redobles de tambor y sonidos de corneta, también debería serlo aportar a la sociedad conocimientos y remedios para su desarrollo y mejor presencia en la Tierra. 

Tal es el caso de Al Idrisi, por citar al más cercano, con su estatua alejada de la vista fácil, a pocos metros de la de González Tablas, perdida entre gatos y restos de botellón de fines de semana. Al Idrisi, importante cartógrafo y geógrafo musulmán que fue considerado como el Estrabón de su época. Suya es la obra Nuzhat al-mushtáq fi ijitiráq al-afáq, más conocida en Occidente como El libro de Roger, pues estaba dedicada expresamente al rey normando  Roger II, de Sicilia, quien le mandó llamar para trabajar en su corte. Pero los méritos de Al Idrisi no lo  suficientemente aguerridos como  para ser reconocidos como merecedores de premio. 

Ceuta sin sus militares no se entiende, pero bien es verdad que deberían hacer examen de conciencia y dedicar "algo de tiempo" a quienes dedicaron su vida a mejorar la de los demás, todo ello sin llevar guerrera.

Los homenajes a militares caídos en acto de servicio no deberían superar en pompa a los de aquellos otros que sirvieron a la  sociedad con su talento, dedicación y trabajo, aportando conocimientos y estableciendo nuevas normas de conducta ante lo desconocido.

Sorprende también que partidos progresistas, tanto nacionales como locales, mantengan silencio y no se manifiesten contrarios a este tipo de homenajes que en nada ayudan a mejorar el asentamiento de una convivencia real en la ciudad.

Asimismo, la incongruencia aumenta en  volumen al pensar en todos aquellos soldados regulares musulmanes, tanto los que murieron como los que aún viven, cuyas pensiones, tanto las de viudedad como las de en vida, se mantengan en cantidades propias de aquellos tiempos.

Los actos en honor de González Tablas tuvieron el apoyo de una formación política que padece el mal de la inconsciencia, pues difícilmente van a servir a una sociedad variopinta haciendo bandera de títulos de guerra ya sin vigencia y que la razón obliga a dejar como son: historia.

Ya sea con la Ley de Memoria histórica en mano  o cualesquiera otras, es tiempo de acabar con estas sinrazones que no ayudan ni aportan nada positivo a una sociedad ya de por si dividida y estigmatizada por quienes en poca merced la tienen.

Los contradicciones de una ciudad
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