lunes 30/11/20
UNA ODA A LA INCONGRUENCIA

La CIE recibe de Pluralismo y Convivencia 330.000,00€ para su “Proyecto Institucional Estatal 2020” (PDF)

* La calderilla de PyC resulta absolutamente insuficiente para cubrir las necesidades reales de los musulmanes en España, salvo para pagar las nóminas de los directivos de la CIE

* Los miembros de la CIE cobrarán un año más, y van 28, mientras que su comunidad sigue esperando soluciones a sus problemas cotidianos

 
 

La Fundación Pluralismo y Convivencia acordó conceder una serie de ayudas, como hace todos los años, "… Al apoyo de los programas relacionados con el fortalecimiento institucional y de coordinación con sus comunidades religiosas, y para mejora y mantenimiento de infraestructuras y equipamiento de los órganos federativos de las confesiones religiosas minoritarias con Acuerdo de cooperación con el Estado español, para el año 2020". El reparto es el siguiente:

Federación de Entidades Evangélicas de España (FEREDE):  462.800,00€

Comisión Islámica de España (CIE):  330.000,00€

Federación de Comunidades Judías de España (FCJE): 169.405,50€

Tal como denunció en su día un destacado miembro de su Junta Directiva, el 90% de las subvenciones que percibe la CIE se destinan al pago de nóminas de los miembros que componen sus órganos directivos, por nombrarlos de alguna manera. Feliz y mansamente agradecidos las han disfrutado durante más de 28 años, y si nada lo remedia, soplarán las velas de los 29.

Con redobles de tambor andan los miembros de la CIE una vez confirmada la subvención de Pluralismo y Convivencia, pues ya por fin llegó lo que tanto ansiaban y por lo que tanto suspiraban, que no son los problemas de los musulmanes, sino el dinero que fluye desde las arcas del Estado para una entidad que no responde a la realidad social de los musulmanes en España.

Dinero público destinado a financiar sueldos inmerecidos, de un selecto grupo atrapado en sus sillones que dice trabajar en aras de los derechos de la ciudadanía musulmana; órganos directivos elegidos de forma nada transparente y envueltos en polémica tal y como ha sido denunciado en los Juzgados por varias entidades tras la elección de sus cargos el pasado mes de julio. Igualmente, se prevé que parte de ese codiciado dinero vaya a parar a manos de sus delegados autonómicos, nombrados sin conocer proceso de selección ni exposición de méritos, quienes, lejos de entablar el tan socorrido “diálogo interreligioso” con otras confesiones, niegan el mismo entre sus propias comunidades, haciendo gala de un inadmisible analfabetismo democrático, resultando ser más un motivo de ruptura y confrontación que de acercamiento a un entendimiento común.

Ya está muy manida la costumbre de intentar justificar esos salarios  con fotos en  salones institucionales, que de poco y  nada le sirve a una ciudadanía que continúa sin ver normalizado el halal en España, un sector este, el del halal, sobre el que podrían correr ríos de tinta, pues hay en él auténticos maestros de la conjura maquiavélica ante los que el propio demonio se sentiría terriblemente compungido por su pequeñez,  y  mucho tienen que ver en este asunto todos esos organismos del Golfo Pérsico que acreditan sin percatarse de que muchas poses no son más que simples fachadas, todas ellas edulcoradas con  protagonistas que acompañan  nombres y apellidos árabes, cuyas necesidades personales y de familia les impiden comprender el alcance malicioso de su intervención, sin percatarse de que están siendo manipulados como si de figuras de trapo se tratara.

La falta de espacios para enterramientos, la ausencia de una oficina de atención al público o un mero registro administrativo de la CIE …son solo unas pocas e innumerables carencias ante las que ya solo nos queda decir: Que la Providencia haga justicia.

La sintomatología clínica de la CIE pronostica su inminente ingreso en la UCI; la grave crisis de identidad y de calidad moral que padece tras estos 28 años de inacción, ya camino de los 29, no le permite rehabilitarse ante la sociedad musulmana y no musulmana, pues la febrícula, urticaria y lapsus de memoria que padece   alcanza ya dimensiones desproporcionadas.

Cabe preguntarse por qué los musulmanes de este país tenemos que asistir perplejos y avergonzados a la noticia que publicaba hace unos días un medio local ceutí sobre un destacado miembro de la CIE y de la UCIDE, que está inmerso en un delicado proceso penal.  Ante tan grave noticia, no ha habido ninguna reacción por parte de la CIE, ni siquiera para defender la inocencia de su miembro, pues nadie debe ser excluido de la presunción de inocencia, y negar los hechos que se le atribuyen, como tampoco la hubo por parte del miembro señalado por el medio de comunicación ceutí.

En toda organización, sus rectores habrían exigido explicaciones inmediatas y obligado a dimitir al miembro señalado hasta que quedase demostrada su inocencia en los tribunales, cosa esta última que esperamos y deseamos que se produzca por su bien y por el bien de las instituciones que representa, pero está visto y comprobado que en la CIE nadie quiere aplicarse la sana costumbre de la dimisión. Lo que no prohíbe la ley, lo prohíbe la honestidad, decía Séneca. 

Para una simple  dimisión no hacen falta tantas alforjas impregnadas de religión, tan solo pequeñas dosis de vergüenza y responsabilidad, para quién las tenga, claro está.

Obras son amores, y no buenas razones.

La CIE recibe de Pluralismo y Convivencia 330.000,00€ para su “Proyecto Institucional...
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