jueves 15/4/21
DINERO PÚBLICO, GESTIÓN PÚBLICA

CIE, disolución (2 PDF)

* Es hora de disolver la CIE. Ha llegado el momento de configurar una nueva estructura de atención a las  comunidades religiosas minoritarias, brindando participación a  las comunidades autónomas,  quienes, en similitud con la Oficina de Asuntos Religiosos existente en Cataluña, asuma entre sus competencias la gestión de los asuntos religiosos de  los colectivos confesionales radicados en su comunidad autónoma, debiendo ser gestionada y tutelada exclusivamente por funcionarios especializados

 

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La imposición del Gobierno de “un solo interlocutor” ha demostrado que no fue una idea acertada, y a pesar de haber transcurrido 29 años desde la firma del Acuerdo de 1992 entre el Estado y los musulmanes de España, la indolencia para reconocerlo de quienes promovieron tan fatídica propuesta continúa vigente.

Hoy, después de 29 años, los musulmanes siguen padeciendo los mismos problemas que entonces. La existencia de la CIE no ha supuesto una mejora en sus vidas; antes bien, ha aumentado sus inquietudes y preocupaciones: donde se anunciaba unión, se ha sembrado desunión.

La CIE, sustentada por los votos de la UCIDE, mayoritaria en número de asociaciones adscritas a su federación -muchas veces confundida en si una es la otra- y con los mismos binoculares a la hora de tomar decisiones, ha demostrado ser una organización peligrosamente perjudicial para los musulmanes de España, así como para el conjunto de la sociedad española en general, pues en todos sus años de existencia no ha vertebrado ningún tipo de cohesión social.  En contra de sus prometidas proclamas, ha dispersado y enfrentado a los propios musulmanes, toda vez que ha dibujado un entorno musulmán muy difuminado y pleno en claroscuros.

Un miembro de la directiva de la CIE, miembro también de su Consejo Permanente y máximo responsable en la Comunidad Valenciana, declaraba en junio del 2020: “Está claro que la CIE no tiene una estructura operativa y no tiene un proyecto de futuro con una definición clara de los objetivos, carece de un sistema de gestión, carece de visión y de misión”.

Las declaraciones de este destacado miembro de la CIE – a las que pueden acceder al final de este artículo- merecen profunda reflexión, pues arrojan luz sobre una CIE inmisericorde con quienes piensan diferente o bien no comparten su forma de mal gestionar los asuntos de los musulmanes de España. 

Los resultados de estos 29 años de administración han demostrado que solo han servido para que sus órganos de gestión coticen a la Seguridad Social y perciban un sueldo que les ha permitido vivir como auténticos señores sin labor conocida e insultante inactividad, dejando en la cuneta a quienes se deben y gracias a las cuales han podido vivir cómodamente durante estos 29 inacabables años de mandato. Es hora de que el Gobierno tome cartas en el asunto; dé por concluida la vía de “Un único interlocutor” y aquella otra conocida por muchos como “Vía siria”.

Reunir en torno a una sola entidad a los musulmanes es un gravísimo error, más aún que se promuevan fondos para que sea ella misma la que canalice parte de las subvenciones del Estado, pues tal decisión ha favorecido el clientelismo y políticas de cautividad so pena de castigo por quienes tienen la batuta para elegir partitura con los signos de aquellas asociaciones que solicitan ayudas para sus actividades socioculturales y religiosas.

Es hora de disolver la CIE. Ha llegado el momento de configurar una nueva estructura de atención a las  comunidades religiosas minoritarias brindando participación a  las comunidades autónomas,  quienes, en similitud con la Oficina de Asuntos Religiosos existente en Cataluña, asuma entre sus competencias la gestión de los asuntos religiosos de  los colectivos confesionales radicados en su comunidad autónoma, debiendo ser gestionada y tutelada exclusivamente por funcionarios especializados. Dinero público, gestión pública.

Mantener el actual sistema conculca los derechos de los propios musulmanes, pues se les empuja a manos de personas que han demostrado extraordinaria incapacidad para la resolución de problemas, así como para cuidar y fortalecer un equilibrio social estable y duradero en el tiempo.

Que un aspirante a docente de clases de religión islámica precise un certificado de idoneidad de la CIE, resulta grotesco y humillante para quien lo intenta, pues ni es atendido con la diligencia debida, informada su solicitud ni mucho menos respaldado posteriormente en el desempeño de su labor docente. Por no mencionar, la impronta generalizada de trabajar por su “gracia” a condición de no cuestionar, bajo ningún concepto, su autoridad superior. Es, en esta dimensión de las pequeñas cosas, donde se vislumbra el dictador frustrado. Desgraciadamente, de ésos, se cuentan por cientos en la órbita de la CIE.

El directivo de la CIE antes citado expone lo siguiente: “Falta de imparcialidad y neutralidad (da la impresión que la CIE = UCIDE), muy buen parte del personal contratado por la CIE hacen exclusivamente funciones para UCIDE, y otros cobran de la CIE sin saber exactamente que hacen. Sin las justificaciones claras da la impresión que es una apropiación indebida de los recursos de la CIE en beneficio de una federación (¡¡¡¡Ver el personal contratado y que labores realizan para la CIE y que hacen para UCIDE!!!!). Lo que piensan muchos es como las federaciones no pueden justificar gastos de personal, se contratan por la CIE para realizar labores de UCIDE. A parte de que la selección y contratación del Personal de la CIE no se hizo en el seno de la Junta directiva, ni fue aprobado por la misma, prueba de ellos siendo miembro de la Junta directiva no sé ni la lista del personal contratado. Además de que cobrar de la CIE implica cobrar de las ayudas del Estado y esto condiciona la imparcialidad y limita la libertad de defender los intereses de los musulmanes”. Sus palabras lo dejan claro.

Prosigue añadiendo que “No hay participación ni voz femenina en el seno de la CIE”, “No hay voz ni participación de los jóvenes en la CIE”, “La mayoría de los musulmanes no se identifican con la CIE ni depositan confianza ni expectativas en ella”.

Lo sucedido en los últimos días viene a certificar, una vez más, la incongruencia de mantener una organización como la CIE, pues como volvemos a ratificar, mucho mejor les iría a los musulmanes disponer de una oficina en sus respectivas comunidades autónomas gestionada íntegramente por la Administración.

La secuencia de errores se multiplica sin cesar en la CIE, tal y como evidencia en su último comunicado en el que intenta enmendar el error de la prensa que señaló a la persona detenida como tesorero de la CIE.

En su nota de ayer, la CIE declara que la persona detenida no es el tesorero de la CIE, pero omite decir que lo es de la UCIDE, así como se ha “olvidado” mencionar que es miembro del Consejo Permanente de la CIE.  Resulta que la CIE, con su comunicado, busca enmendar un error de la prensa, pero no el suyo propio al omitir el puesto de la persona detenida como tesorero de UCIDE y miembro de su Consejo Permanente. Sin olvidar que, durante años, representó a la CIE en su cargo como miembro del fondo Ibn Jaldún de la Fundación Pluralismo y Convivencia. Que corta parece ser la memoria de algunos.

La nota de prensa utiliza el concepto de “verdad” como fin y principio, aconsejando que “no se haga caso de este tipo de suposiciones y sospechas, insistiendo en nuestro convencimiento sobre la inocencia y buena fe del trabajo para la beneficencia, y no perjudicar la honestidad de nuestras instituciones religiosas”. La nota la firma el presidente Adlbi. Alguien debería explicar el verdadero sentido de estas palabras, ya que alientan a la desconfianza en el sistema judicial español. Lo cierto es que nadie pone en duda la inocencia del señor Adlbi, tampoco la de la persona detenida, así como de ninguna otra mientras no se demuestre lo contrario.  Esa no es la cuestión. El asunto es bien diferente. Se trata de materias que tienen que ver con los musulmanes, con su imagen y con su propia religión.

Desde su llegada a la presidencia de la UCIDE y de la CIE, el señor Adlbi ha mantenido una línea continuista, casi rozando la irreverencia, pues nada ha cambiado y nada piensa cambiar. Han transcurrido 8 meses desde su nombramiento sin que nada haya merecido debate alguno, evaluación, cambio, etc. No se le conoce ni una sola crítica constructiva, proyecto de regeneración ni escucha real a la comunidad. Pretende seguir viviendo en la ficción.

El directivo de la CIE, cuyas declaraciones ofrecemos en PDF, afirma: “La CIE no tiene definidos los criterios del calendario musulmán, esto genera una mala definición de un artículo de los acuerdos de cooperación con el estado (¿Calendario de las fiestas religiosas, esencialmente cómo se decide el Inicio y el fin del Ramadán?), no hay comité religioso asesor con sabios de referencia”, y añade: “Capacitación, formación, orientación de los imames y definición de las líneas maestras del discurso religioso que debe integrar dentro del marco jurídico, adecuarse al marco social y cultural del país, fomente el sentimiento de pertenecía de los musulmanes a España y luche contra el radicalismo. La influencia de la CIE sobre el discurso religioso en España y sobre los imames es nula”.

Visto esto, es necesario preguntarle al señor Adlbi a qué instituciones religiosas se refiere en su última nota.

Por otro lado, a los musulmanes a los que dice representar, nos preocupa la omisión de una firme convicción y decidida apuesta por la Justicia y por el grado de profesionalidad de los miembros del Cuerpo de Nacional de  Policía.

Una de las erráticas prácticas que ha tenido a bien heredar el actual presidente de la CIE, es no dar cuentas, transparencia ni publicidad a su contabilidad. Y no es precisamente porque no tenga cosas que explicar.

Durante el periodo 2005-2020, la CIE recibió un total de 7.990.375,06 € de dinero público a través de unas partidas de subvención.

SUBVENCIONES CIE

El Tribunal de Cuentas, en su informe de fiscalización en materia de cooperación económica con las confesiones religiosas de 2017, reconoce que durante el periodo 2005-2017, se asignó a las comunidades musulmanas un total de 15.303.377€ , montante al que hay que sumar 330.000€ (2018 CIE), 330.000€ (2019 CIE) y 330.000€ (2020 CIE), es decir, que las entidades religiosas musulmanas establecidas en España obtuvieron un total de 16.293.377,000 €. De los cuales, la CIE se llevó cerca de 8.000.000,00€.

El resto de la cuantía, cifra que se aproxima a los 8.300.000€, fue distribuida entre las distintas asociaciones que solicitaron subvención pública a través de la Fundación Pluralismo y Convivencia  -sin contar otras posibles asignaciones concedidas por vía pública,  privada o bien concedidas por las Comunidades y Ciudades Autónomas, como Ceuta, por ejemplo, que hace muy poco concedió a CIE cerca de 65.000€- destacando la UCIDE como mayor receptor.

El Tribunal de Cuentas destaca ciertas irregularidades por parte de la CIE a la hora de justificar sus cuentas. En la imagen que sigue puede verse cómo el Tribunal pone su foco sobre una justificación de gasto de la CIE asignada a la FEERI, algo inconcebible conforme a la realidad que viven ambas entidades:

TC 1

El órgano fiscalizador, página 57, pone en duda la esencia de las condiciones y la finalidad de las subvenciones:

TC 2

En la página 62, Cuadro 21: Saldos deudores, el Tribunal vuelve a cargar sobre aquellas confesiones deudoras por no devolver las cuantías no justificadas. UCIDE aparece con un saldo deudor de 73.386€, que más tarde se consigna en el apartado de “deudores de difícil cobro”:

TC 3

A la vista de lo anteriormente expuesto, tampoco la UCIDE puede presumir de buena esencia dejando un poso de poca confianza y la terrible impresión de que su fin último pareciera ser el dinero y no el bienestar de las personas.

Ninguna información tiene la comunidad musulmana de España sobre estas ingentes cantidades de dinero; menos aún, que las mismas hayan sido invertidas en obras sociales y culturales, ayudas a la juventud, personas mayores, crisis pandémica,  cementerios, becas, etc.

Justo es decir que tanto la CIE como la UCIDE han sido los que más se han favorecido de la escasa evolución social de los musulmanes en España, pues han sido ellos los que han tenido en sus manos la posibilidad de ser la solución y no el problema, como así es.

En toda esta nebulosa de declaraciones, una petición sensata asoma desde una entidad cordobesa: Sería deseable que el señor Aiman Adlbi abandonara temporalmente su cargo como máximo representante de la ciudadanía musulmana española”.

CIE, disolución (2 PDF)
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