lunes 16.09.2019
Una historia llena de claroscuros

108 años de las Fuerzas Regulares

* La unidad más condecorada del Ejército español guarda historias inquietantes en el acervo popular marroquí

Foto: cedida
Foto: cedida

La creación de las Fuerzas Regulares Indígenas se debió en gran parte a las protestas civiles que se desarrollaron en España para pedir que no se mandaran soldados españoles para luchar contra los focos de resistencia que empezaron a surgir en diversas zonas del Protectorado.

Las llamadas Fuerzas Regulares Indígenas, es decir, las integradas por soldados marroquíes, fueron creadas en el año 1911, con la intención  de ahorrar vidas de soldados españoles en las cruentas guerras coloniales de Marruecos. Eran fuerzas de choque que, junto con la Legión, creada en 1920, desempeñaron un importante papel en el aplastamiento de la resistencia rifeña de la década de los años veinte del pasado siglo, liderada por Abd-el-Krim El Jatabi.

A diferencia de los alistamientos que se produjeron en las filas de Franco para luchar en la Península, en los que influyó notablemente el hambre y una bien estudiada propaganda para proyectar la contienda como guerra santa contra el infiel rojo, los alistamientos en las Fuerzas de Regulares se produjeron también por el hambre y, como sostienen algunos historiadores marroquíes, debido al alistamiento forzoso. El miedo, pues, también influyó en sus decisiones de enrolarse en la nueva unidad del Ejército español.

Sea como fuere, lo cierto es que aún hoy existe cierto aturdimiento social en todo Marruecos cada vez que se saca el tema de aquellos hombres que decidieron luchar con España en su propia tierra y país y contra su propios paisanos y, sobre todo, que iban a luchar contras sus propios hermanos en la fe, es decir, iban a matar musulmanes siendo ellos mismos musulmanes.  Todo esto marca un hito histórico en la historia de aquellos años de guerra y muerte.

Nadie puede negar que en Marruecos existe cierta reprobación social hacia todos aquellos hombres que se alistaron en las Fuerzas Regulares a sabiendas de que el enemigo no era otro que su propia gente. 

La idea de Dámaso Berenguer no era nueva, pues no  hay que olvidar que la creación de fuerzas integradas por soldados nativos era práctica común en los países europeos con colonias. Francia las había creado ya desde la conquista de Argelia en 1830 -spahis, tiradores y gums-, al igual que Inglaterra en la India y en otras regiones de su inmenso imperio.

El siguiente link permite conocer la historia de las Fuerzas Regulares, contada por quienes sienten hacia ella amor y total abnegación.

http://forodeculturadedefensa.blogspot.com/2013/12/los-regulares-sobresalientes-guerreros.html

En parte es cierto lo que cuenta María Rosa de Madariaga, historiadora y autora del libro Los moros que trajo Franco, cuando sostiene que no conviene convertir en víctimas a todos aquellos marroquíes que se alistaron en el Ejército español. En todo caso, dice que “fueron víctimas de una situación colonial, lo mismo que también lo fueron los miles de soldados españoles que cayeron en los campos de África en guerras que tampoco eran las suyas”.  

Es indudable de que fueron víctimas de una situación colonial que se identificó como bestial en sus formas, así como que también fueron víctimas de un régimen que no dudó en calificarles como de segunda clase, hasta el extremo de dejarles pensiones de auténtica miseria, en contraposición con aquellas otras de soldados españoles que lucharon junto a ellos. Madariaga consideró injustas las pensiones que han estado percibiendo los combatientes marroquíes, tanto que llegó a afirmar  que “sería justo que cobraran la misma pensión que los militares españoles del Ejército franquista, según el grado”.

Las Fuerzas Regulares que puso en marcha Berenguer fue el germen de unas unidades que más tarde se convertirían en auténticas máquinas de guerra- “Importante fue, señala Madariaga, su papel en la Guerra Civil de España, sobre todo en los primeros meses, en los que, imparables, avanzaron sembrando el terror en pueblos y aldeas y arrasando todo a su paso, con los métodos propios de la guerra colonial utilizados por las fuerzas de choque en Marruecos”.

No fue menos importante su participación en otras contiendas en los campos de batalla europeos. Miles de soldados norteafricanos -argelinos, tunecinos y marroquíes- lucharon integrados en el Ejército francés en las dos guerras mundiales. Marroquíes, fueron unos 40.000 en la primera; en torno a 80.000 en la segunda, más o menos el mismo número que los que lucharon en la guerra de España.

Madariaga deja meridianamente claro que las Fuerzas Regulares creadas por Berenguer eran auténticas piezas de guerra que lo arrasaban todo a su paso, unas hordas ciegas a las que se inculcaron sistemas de guerra salvajes e inhumanos. Fue esa “distinción” la que empujó más tarde a Franco a decidirse por ellos para que embarcaran a la Península y lucharán contra el infiel rojo. Madariaga cita un número no inferior a 80.000 hombres los que embarcaron convencidos de que con Franco estaba el camino de la prosperidad y de la salvación.

Después de 108 años desde su fundación, las Fuerzas Regulares se vanaglorian de ser la unidad más condecorada del Ejército español, un liderazgo tal vez ganado meritoriamente, pero, ¿quién o quiénes protagonizaron tales hazañas? ¿Son aquellos que hoy se presentan como herederos de  cruces y otros premios de guerra o fueron aquellos que quedaron tendidos y sin vida en los campos de batalla?

Hoy, después de 108 años, las Fuerzas Regulares no solo lucen los galardones más numerosos del Ejército español, sino también el triste recordatorio de ser la unidad que dejó en la cuneta a todos aquellos que lucharon bajo su estandarte, aquellos pobres musulmanes marroquíes que vieron en la idea de Berenguer la luz de una vida mejor, pero que no fue así, pues si sus pensiones fueron de auténtica miseria, menos fue lo que heredaron sus esposas y familias en forma de pensión: ni un solo céntimo.  Dar la vida por eso no tiene mucho sentido. Quién se cuelga esa medalla?

ACUDEMIRE, una Asociación Cultural de Militares Regulares, cuyo presidente recibió a islamnews.es, recuerda que decidieron poner en marcha la asociación “para que la memoria de los Regulares Musulmanes no quede en el olvido”, “Nos sentimos obligados a mantener vivo el espíritu de aquellos hombres que un buen día decidieron luchar por España”, dice un emocionado Dris mirando las miles de fotos de soldados, suboficiales y oficiales que cuelgan en las paredes de la asociación que preside desde su constitución en abril de 2012.

dris civil

Para Dris la asociación tiene un significado especial, pues aparte de servir como armazón para recordar a todos aquellos miembros de las Fuerzas Regulares,  “también somos una entidad de utilidad social, pues hacemos colectas entre todos los vecinos y miembros y con lo que recogemos ayudamos a todas esas personas que necesitan ayuda económica para poder subsistir”, aclara Dris, para continuar diciendo: “No recibimos subvenciones de ningún tipo, todo lo que recogemos es de cosecha propia”, concluye el presidente de ACUDEMIRE.

                                                                   Dris Mohamed, presidente de ACUDEMIRE

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