lunes 19.08.2019
Ayunar allana el camino

Tiempo de ayuno

Imagen de Mohamed Hasan
Imagen de Mohamed Hasan

El Ramadán supone para muchas personas un esfuerzo considerable, pues no todos los cuerpos son iguales. El ayuno produce cambios de carácter debido a la abstinencia de alimentos y a la falta de hidratación, pero el ayuno sólo está prescrito para quienes quieren y pueden hacerlo.

Resulta sorprendente que un país como Arabia Saudí notifique a sus servicios policiales que no “molesten ni detengan a quienes no cumplan con el ayuno durante el mes de Ramadán”. Marruecos, en cambio, aún mantiene en su Código Penal la prohibición de beber o comer en público durante el mes de ayuno.

Arabia saudi modificado

No son pocos los movimientos que vienen surgiendo en Marruecos pidiendo una mayor libertad de conciencia a la hora de realizar el ayuno, de modo que no hacerlo por “simple decisión”, sin hacer uso de motivaciones de salud, viaje, edad, etc., no supongan contravenir ninguna ley.

La sociedad musulmana  tiene muy arraigado el mes de ayuno, tanto como que es el cuarto de   sus 5 preceptos fundamentales, por lo que ser musulmán implica necesariamente observar el mes de ayuno y cumplir con todo lo que hay establecido en su regulación.

La masa social que lo cumple es de unas proporciones inmensas, por lo que la idea de que los que no lo cumplen podría contagiar a quienes lo hacen o bien ser causa de desórdenes sociales, resulta tan disparatada como mantener en el Código Penal su incumplimiento. Es hora de que Marruecos realice una revisión al respecto y despenalice una cuestión que tiene que ver más con la conciencia individual que con aplicaciones legales, pues ser musulmán es decisión libre y, por tanto, no debería existir intromisión u/o fiscalización de cómo se desenvuelve el individuo ante su Dios.

El Ramadán es algo más que abstenerse de beber y comer. Sus beneficios para la salud están fuera de duda, así como para el espíritu, pues si bien es verdad que “buen porte y buenos modales abren puertas principales”, tal como decía Cervantes, no es menos cierto que una gran parte de los mismos, sobre todo los relativos a educación, residen en el estómago, pues quitarle el alimento a personas educadas sin educación de ayuno puede hacerles cambiar y perder una gran parte de las buenas formas de las que suelen hacer gala cuando sus estómago están tranquilos.

Es por eso que una buena educación implementada con prácticas de ayuno hace al individuo mucho más fuerte y le sostiene y le ayuda a compeler sus impulsos, lo que redunda en una mejora significativa de su carácter. Todo eso es cierto, siempre y cuando se parte de la idea de que es un camino que se debe recorrer solo, por lo que en ningún momento debe mirar con malos ojos a quienes no hacen lo mismo que él. Esta cuestión es muy importante, pues si quien ayuna está más pendiente de quien no lo hace, poco provecho sacará de su ayuno, apenas sirviéndole para nada.

El ayuno también es una forma de conocerse a sí mismo, de indagar en el propio yo, de conocer limitaciones, medir y sentir esfuerzos sensoriales, alcanzar cierto grado de discernimiento que sólo a través del ayuno se puede conseguir. Se trata, pues, de un camino hacia uno mismo. Ese camino es el que permite divisar esos puentes, siempre  entre brumas, que llevan a Dios.

El ayuno formó parte importante en la vida de sabios, místicos, filósofos, poetas y tantos otros juglares de la vida y de sus motivos, todos haciendo de él causa y motivo para alcanzar ideales elevados. Son esos puentes entre brumas, siempre frescos y bien dispuestos para quienes se esforzaron y lo hicieron pensando en Quien les dio la vida.

Ramadán es un regalo de Dios para quienes decidieron ser musulmanes, una forma de decirles: “aquí tienes un puente para llegar hasta Mi”.

Tiempo de ayuno
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