sábado 19.10.2019
cada año se baten récords

El Hajj, un negocio gigantesco

* Las reclamaciones de los peregrinos  vuelven a cuestionar los procedimientos de los viajes a la Meca
Foto: Yasir Gürbüz
Foto: Yasir Gürbüz

Los parlamentarios marroquíes han dirigido varias preguntas al ministro encargado de los viajes  de los peregrinos a la Meca.

No es la primera vez que los peregrinos sufren desatención en Meca y se ven abocados a terribles experiencias, muchas veces extenuantes.

Los peregrinos marroquíes en Meca recibieron la visita de algunos funcionarios del Ministerio de Asuntos Musulmanes, pero su presencia no les devolvió la ilusión, pues las soluciones no llegan y sus problemas se acrecientan,  pues ven cómo su viaje a los lugares santos del Islam se vuelve a torcer por  falta de  organización y seriedad de quienes tienen la responsabilidad de facilitarles una estancia decente durante los días del Hajj. 

Los peregrinos marroquíes se quejan de que el alojamiento y la alimentación no son los  adecuados. marroquies - copia 400   Los peregrinos hacen uso de vídeos y otras publicaciones en las redes sociales para expresar su desgracia, de la que acusan a los funcionarios marroquíes por su falta de diligencia y porque, según denuncian, existe “cierta proximidad” entre los funcionarios y los proveedores de los servicios contratados.

Los peregrinos acusan a los funcionarios de dejación y muestran su ira al comprobar que lo contratado en origen en nada se parece a lo que se han encontrado a su llegada a Meca.

El problema de los peregrinos marroquíes es uno más a sumar a las muchas denuncias que cada año se registran durante la época del Hajj. El coste de la peregrinación desde Marruecos está entre los más altos del mundo, en torno a 5000 euros.

El negocio de la peregrinación a La Meca

Según los estudios de algunas consultoras internacionales, Arabia Saudí ingresa  entre trece y quince  mil millones de dólares con el Hajj, el equivalente al 11% de su PIB. Y eso es cada año, y sin necesidad de hacer ningún esfuerzo para atraer tan ingente cantidad de dinero. Son cifras austeras, pues las reales  podrían alcanzar fácilmente los veinte mil millones de dólares, lo que significaría el 20% del PIB saudí.

Un número no inferior a 2.000.000 de personas visitan Arabia Saudí cada año durante los días de la peregrinación. El coste medio por cada peregrino es de 5000 euros, un importe al que hay que sumar los gastos personales, entre 2000 y 3000 euros por peregrino.

Los peregrinos permanecen en Meca entre siete y diez días, más otros ocho –mínimo- en Medina. La permanencia de los peregrinos en suelo saudí ronda los veinte días. mapa rito hajj 400

A pesar de las muchas modificaciones realizadas en Meca para facilitar tan alto número de visitantes durante una misma fecha, las autoridades saudíes aún siguen imponiendo cuotas estrictas de viajeros a cada país.

Han pasado 1440 años desde que el Profeta del Islam decidiera dejar Meca y trasladarse a Medina, lo que es conocido como héjira (exilio), momento en el que arranca el calendario musulmán.

Eran tiempos de penuria y de dolor. El ejército de los Coraich era fuerte y amenazaba la vida de los primeros musulmanes, incluso la del Profeta.

Abu Sufián (padre de Sufián), señor de la Meca, y su mujer Hind (imán), se habían puesto de acuerdo en liquidar a cualquier precio aquella incipiente religión que propagaba Muhammad, el amín (leal), fama que adquirió el Profeta del Islam por ser fiel a la palabra dada y por cumplir con sus compromisos.

La primera peregrinación de los musulmanes a la Kaaba tuvo lugar en el año 629, hace ya 1390 años. En aquel año el Profeta (sws), al frente de una columna de 2.000 musulmanes, hizo su entrada en La Meca después de siete años de exilio. Dan la vuelta a la Kaaba, el tawaf.  Todos “están conmovidos y sus ojos se llenan de lágrimas”, así lo cuentan los cronistas.

En el 631 la peregrinación a la Meca quedó  reservada exclusivamente a los musulmanes. Al año siguiente, 632, la Gran Peregrinación será conducida personalmente por Mahoma y en ella solo participarían los musulmanes.

El año 632, el X de la Héjira, a finales del mes Dhu'l Hidjdja (febrero), el Profeta (sws) va en peregrinación a La Meca. Realiza personalmente todos los ritos que, por semejante ejemplo, quedan definitivamente consagrados.

El musulmán que va en peregrinación se pone en estado de ihram o consagración. Se cubre con un vestido compuesto de dos piezas: una pieza de paño que rodea el cuerpo, del vientre a las rodillas, y otra tela que cubre en parte el hombro izquierdo, la espalda y el pecho, dejando al descubierto la parte derecha, ambas sin costuras. La cabeza permanece descubierta. Sólo se autoriza el uso de sandalias. En cuanto a las mujeres, se cubren con una túnica de la cabeza a los pies

En La Meca, el Profeta (sws) realiza siete veces la vuelta a la Kaaba; es el tawaf. Hace el sa'y, carrera rápida entre las colinas de Safa y Marwa, en recuerdo de Agar, que buscaba agua para Ismael. Sigue la visita a Mina donde, según el rito, se echan siete piedras sobre los tres montones de guijarros, djara, momento en el que se lapida al diablo.

La peregrinación termina con el sacrificio de un carnero, cuya carne es distribuida entre los pobres. En esa peregrinación el Profeta (sws) fue seguido por catorce mil fieles. metaciencia 400

Ya en Arafat o Jabal-ar-Rahman (monte de la clemencia),  sitio obligado para los peregrinos, el Profeta (sws) se dirige a los fieles reunidos en torno a él.

«La tradición muestra al Profeta (sws) inquieto porque su voz no pudiera ser oída más que por una parte de los asistentes. Así pues, colocó a su lado, sobre la roca, al muezzin modelo, Bilal, que con su voz poderosa repitió las palabras y las lanzó sobre la muchedumbre». Otras personas dotadas de fuerte voz son colocadas en diversos lugares, a fin de repetir las palabras del profeta. Como un eco multiplicado cientos y cientos de veces, se difunden las palabras del Mensajero de Dios (sws), que resuenan en el infinito desierto de Arabia. Esa jutba, o sermón, pronunciado por Mahoma, ha sido llamado «el sermón del Adiós». Se trata de «un sermón que resume, como una carta magna, tanto los derechos como los deberes del hombre, verdadero testamento del Profeta (sws), ya que iba a morir tres meses después».

Antes de que hable el Profeta (sws), exclama Rabi'a-benOmeya:

"El enviado de Alah os dice: ¿Sabéis qué mes es éste?"  "¡EI mes sagrado!, responde la muchedumbre. "¿Sabéis qué suelo es éste?"  "El suelo sagrado", vuelve a decir el gentío. "¿Sabéis qué día es éste?" "¡El día de la Gran Peregrinación!", responde la muchedumbre

Entonces dice el profeta:

“Alah ha hecho sagrados para vosotros vuestras personas y vuestros bienes, hasta el día en que vayáis a Su presencia, como es sagrado este mes, este suelo y este día”. Después, el Profeta (sws) comienza el Sermón del Adiós:

“Alabanza a Dios: nosotros le alabamos, demandamos su ayuda, imploramos su perdón y nos dirigimos a Él; buscamos protección en Dios contra los vicios de nuestras almas y contra los males de nuestras acciones. A quien camina guiado por Dios, nada puede desviarlo; y a quien Él desvía, nada lo conduce de nuevo a la senda. Doy testimonio de que no hay otro dios que Dios mismo; Él solo, sin asociado alguno; y atestiguo que yo soy  su servidor y su enviado”.

Eran los tiempos del adobe y de las caravanas. Un tiempo en el que un camello tenía más importancia que cualquier otra cosa. Han pasado  1440 años desde que el Islam empezó a propagarse públicamente. Tiempos en los que peregrinar a la Meca costaba unos cuantos dinares.

Hoy se necesitan medios económicos importantes y una gran fuerza física para poder soportar los tumultos y las inmensas aglomeraciones.

En los tiempos actuales  los precios de los hoteles más cercanos a la Kaaba oscilan entre 2000 y 5000 euros la noche.

El metro cuadrado en la Meca ya alcanza los 22000 euros y es escaso. El lugar que albergó la Casa del Profeta es hoy el edificio más grande del mundo.  Un complejo de 12 torres con 10.000 estancias, un centro comercial, 70 restaurantes y cuatro helipuertos.

Hajj significa etimológicamente esfuerzo, el que todos, ricos y pobres, tenían que hacer durante el viaje. Ese sudor, ese sacrificio igualador, se ha ido perdiendo en favor de un negocio. Uno en el que souvenirs made in China se venden casi como benditos y en el que todo se vende en un enorme mercado que rebosa productos y dinero  cada año durante la época del Hajj.

El fenómeno del Hajj se ha convertido en un negocio gigantesco, de unas proporciones imposibles de medir. Cada vez es más caro hacer el Hajj. La gente ahorra toda una vida para poder alcanzar los lugares santos del Islam.

Los últimos días del Profeta (sws) muestran una austeridad que fue santo y seña durante toda su vida. Un modelo que nada tiene que ver con el ansia de consumo que se ha establecido en la Meca y que hacen recordar con suma nostalgia aquellos tiempos de adobe y total dedicación a Dios, olvidando dinero y bienes terrenales.

El Hajj, un negocio gigantesco
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