sábado 21.09.2019
Un nuevo año: 1441

Feliz y próspero año nuevo 1441 para todos los musulmanes del mundo (vídeo)

* Domingo 1 de septiembre 2019 / 1 de Muharram 1441

 

Feliz y próspero año nuevo 1441 para todos los musulmanes del mundo (vídeo)

Un nuevo año: 1441


El año nuevo musulmán, o Raas As sana, marca el comienzo del nuevo año musulmán, que se celebra conmemorando la Hégira.

Este último término, hégira, viene a significar “emigrar / exilio”, indica el día en que se creó la Ummah, es decir, el período en que el Profeta (sws) del Islam abandonó La Meca con el objetivo de ir a Medina para asentar desde allí el Islam y para cimentar la Ummah, la comunidad/nación del Islam.

Islam significa, exactamente, «abandonado a la voluntad de Dios». Muslim es el participio del mismo verbo. Algunas religiones han sido construidas sobre el amor; otras, sobre la esperanza. El Islam está construido sobre el tawakku, la fe absoluta en Dios. El Profeta (sws) dice: «Mi oración, mi vida y mi muerte están consagradas al Eterno. Él es el soberano del universo. No hay nada que le iguale. Me ha ordenado el Islam. Yo soy el primer musulmán».

La Héjira es, también, un punto de inflexión ante  lo que había, una forma clara de renovación de todas las costumbres y formas de vida existentes en aquel periodo anterior a la llegada del Islam, lo que también se llamó “época de la ignorancia”.


La comunidad que fundó el Profeta (sws) se basaba en la solidaridad, animando a cada cual a ver a su prójimo como un "hermano" y a no dejar nunca de lado a los pobres. 

El calendario musulmán arranca desde esa fecha, es decir, desde que el Profeta (sws) inicia su viaje desde meca a Medina. Aquel acontecimiento marcaría de por vida el comienzo de una nueva era con el Islam como religión de Dios para todos los hombres y mujeres del mundo.

En realidad la Umma nació una noche del  año 621 en el   desolado desfiladero de Aqabah. Una comunidad que sobrevivirá a los siglos y que abarcará a cientos y cientos de millones de hombres. Y aquello lo hicieron doce hombres y su Profeta.

Unos días antes de aquella noche, y con motivo de un viaje a la Meca, llegaron doce musulmanes de Medina. Seis de ellos estuvieron reunidos con el Profeta (sws) el año anterior, llegaron acompañados por otros seis fieles. Diez de ellos pertenecen a la tribu Jazraj y dos a la tribu Aus. Estos dos clanes importantes de Medina están de acuerdo para recibir en sus filas al Profeta del Islam (sws) y a sus fieles, dado que estaban siendo muy hostigados y perseguidos por el clan de los coraichitas, «Nuestro pueblo está muy desgarrado por disputas intestinas. Tal vez Dios lo libre de ese mal por tu mediación. Todos vamos a trabajar en ese sentido y a proponer a nuestro pueblo lo que tú nos propones y nosotros hemos aceptado». Tal es el discurso del representante de los doce hombres de Yatrib. El encuentro del Profeta (sws) con los doce medineses sucede precisamente en Aqabah, en el mismo desfiladero en que se celebró la entrevista del año anterior. El desfiladero está entre La Meca y Mina. Es un lugar frecuentado por Satanás y por toda clase de espíritus y de djinns (demonios).

Aquellos doce hombres llevarán en el futuro el nombre de ansares (o ançares) o sea, auxiliares del Profeta (sws). Los doce musulmanes ansares, que hablan en nombre de una de las ciudades más importantes de Arabia, no solamente quieren conceder su protección al Profeta (sws) sino que, además, le juran fidelidad y le tratan como debe ser tratado un enviado de Dios.

En la reunión con los ansares, el Profeta (sws) habla desde el comienzo como un jefe. Además, Medina buscaba desesperadamente un jefe. En el mismo momento en que el Profeta (sws)  discute con los ansares de su ida a la ciudad en calidad de árbitro y de profeta, los joyeros de Medina trabajan en cincelar una corona para un eventual rey de la ciudad. Porque una parte de los ciudadanos está decidida a escogerse un rey. Conocida es la persona del nuevo monarca. Se llama Abadía-ibnUbaiy-ibn-Salul. Los orfebres han tomado ya la medida de su cabeza para cincelar la corona. Pero Ubaiy es un jazrajita y las demás tribus no están de acuerdo. Prefieren que, en vez de nombrar un rey, Medina haga venir al Profeta del Islam, que será profeta y árbitro. Un profeta es superior a un rey. Se beneficia de la colaboración de Dios. La ciudad sólo puede salir ganando, razonan.

El Profeta (sws) dice a los doce ansares: «Os emplazo a protegerme como protegeríais a vuestras mujeres e hijas». Es la clásica fórmula del juramento, para quienes no tienen clan, cuando son elegidos para otro clan. Es el bay-at an-nisa, el «juramento de las mujeres». Los doce ansares juran.

Cuentan que el diablo, que rondaba según su costumbre por el desfiladero Aqabah, comenzó a gritar al oír a los ansares jurar.

“Juramos escuchar y obedecer, tanto en la dicha como en la desgracia, en el placer como en el disgusto. Tendrás preferencia sobre nosotros mismos. Y no negaremos el mando a quien lo detente. Ni temeremos, por la causa de Dios, la ira de ningún contrario. No asociaremos a Dios a ningún otro que no sea Él mismo. No robaremos. No propagaremos la calumnia entre nosotros ni desobedeceremos en ninguna acción”, ese fue el juramento de los ansares.

El Profeta (sws) responde a los ansares: “Si cumplís vuestro juramento, el Paraíso será vuestra recompensa; si lo violáis en cualquier sentido, será Dios quien os castigue o perdone”.

Los doce ansares vuelven a su ciudad, como doce apóstoles. Van acompañados de un misionero que debe enseñarles el Corán y guiarlos en el Islam, es decir, en el abandono en Dios. Este misionero enviado del Profeta (sws), se llama Musab-ibn-Umair. Es un hombre de sienes plateadas, de voz musical, que recita el Corán con arte pero que es, sobre todo, un gran seductor de hombres. Posee el arte de hablar y hacerse querer. Cumplirá su misión con habilidad y talento. En Medida se instala en la casa de Asad-ibn-Zurarah, uno de los seis que se hicieron musulmanes. A finales del año 621, toda la población de la ciudad de Medina se habrá hecho musulmana, excepto los judíos. Estos, aunque no abandonan el judaísmo, son favorables a la venida del Profeta (sws) como árbitro.

Al año siguiente, 622, el Profeta (sws) se encuentra por tercera vez, siempre de noche y una vez más, en el desfiladero de Aqabah, con los musulmanes de Medina. Además de los doce ansares que el año anterior prestaran el «juramento de las mujeres», hay otros. En total, son setenta y tres hombres y dos mujeres. Se deslizan en la oscuridad - desfiladero adelante- sin ser vistos, rápidos como los pájaros. El encuentro es estrictamente secreto. Son necesarias las precauciones. En esos días de peregrinación, la muchedumbre es numerosa.

Esta vez ya no se trata de un simple compromiso, de un «juramento de las mujeres», al margen de la protección y de la obediencia: los setenta y cinco musulmanes de Yatrib juran al Profeta (sws) que lucharán por él. Es un bay'at al harb, un juramento de guerra. El ceremonial nocturno en el salvaje desfiladero frecuentado por el demonio, es más solemne que el del año precedente. El Profeta (sws) abre la sesión recitando lentamente, con su voz musical, unos versículos del Corán. Inmediatamente, vuelve a prestarse el bay`at an nisa el «juramento de las mujeres», para quienes no estuvieron presentes en la anterior ocasión.

Los setenta y cinco presentes juran: «Si, juramos por Aquél que te ha enviado provisto de la verdad, que te protegeremos de la manera que protegemos a nuestras mujeres». El Profeta (sws)  informa a los setenta y tres hombres que podrían ser llevados a tomar las armas por Allah. A hacer la guerra. Los ansares no retroceden. Juran defender al Profeta (sws) y a su fe  contra todo el mundo. Es el juramento de guerra. Quien pronuncia tal juramento lo mantiene. Pero los ansares tienen, también, una pregunta que hacer en caso de victoria, ¿Los dejará el Profeta (sws) una vez conseguida la victoria para volver a La Meca? Objetan: “Oh enviado de Dios: hay un pacto entre nosotros y los judíos de nuestra región, y pensamos denunciarlo. Pero si lo hacemos y si más tarde Dios te da la victoria, ¿pensarás abandonarnos para regresar a tu pueblo?”.

A su vez, el Profeta (sws) jura fidelidad a los musulmanes de Medina: “Vuestra sangre se ha hecho mi sangre. Vuestra remisión es la mía. Participo de vosotros y vosotros participáis de mí. Combatiré contra aquel a quien combatáis vosotros y haré la paz con aquel con quien vosotros la hagáis”, les dice.

Una de las promesas que los ansares obtienen del Profeta (sws) es que una vez obtenida la victoria y  Allah decida el fin de sus días, sus restos descansaran para siempre en Medina.  Y así fue.

En ese momento, con excepción de tres pequeñas familias, todos los ciudadanos de Medina son musulmanes.
La llegada del Profeta (sws) a Medina no solo marcaría el inicio del calendario musulmán, sino que también consolidó el fortalecimiento de la Umma, la comunidad / nación del Islam.


El primer día del año es festivo en el mundo musulmán. El mes 1 del calendario musulmán recibe el nombre de Muharram (sagrado). Este día también conmemora el día en el que nació la comunidad del Islam en aquel desolado lugar de Aqabah. Un lugar en el que Satanás gritó de dolor como nunca lo hizo.

Mañana 1 de Septiembre de 2019 comienza el año nuevo musulmán, así da comienzo el año 1441. Felicidades a todos los musulmanes del mundo
 

Feliz y próspero año nuevo 1441 para todos los musulmanes del mundo (vídeo)
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