domingo 08.12.2019
Regreso a Baler. Historia

Los Últimos de Filipinas, historia

* La clásica frase "Los últimos de Filipinas" tiene su historia
 
 
Los Últimos de Filipinas, historia

* Por Patricia Gardeu 

En 1899, el general Emilio Aguinaldo, presidente de la primera República Filipina, emitió un salvoconducto ordenando que los supervivientes del destacamento de Cazadores nº 2, tras atrincherarse en la iglesia de San Luis Obispo de Tolosa durante 337 días, con sus noches, no sólo no fueran tratados como enemigos, sino “por el contrario, como amigos, legendarios hijos del Cid y de Pelayo”.

Eran, efectivamente, los conocidos como “los últimos de Filipinas. Este documental homónimo pretende rendirles un homenaje y analizar el hecho histórico desde la perspectiva de los descendientes. La iglesia de Baler, emblemático espacio de atrincheramiento, es el punto de partida para realizar este recorrido emocional que viaja a caballo entre España y Filipinas.

“Rescatar del olvido al último batallón del Imperio donde no se ponía el Sol” es el objetivo que persigue este trabajo audiovisual al que el cantautor hispano-filipino Luis Eduardo Aute pone voz. El biznieto del cabo Jesús García Quijano ha trabajado en el guion y el resultado es un documental que juega entre lo histórico y lo emocional, que arroja nuevas luces y nuevos hilos a un hecho cuanto menos paradójico, el de unos leales supervivientes.

https://www.fronterad.com/los-ultimos-de-filipinas-regreso-a-baler/

Lo que ocurrió en Baler entre 1898 y 1899 

Contado por  Pedro Fernández Barbardillo

Durante 11 meses, entre el 30 de junio de 1898 y el 2 de junio de 1899, un puñado de soldados y religiosos españoles se quedó aislado en lo más profundo de la selva filipina, en un poblado llamado Baler. Sin noticias de Manila, resistieron los ataques de los tagalos sin saber que España había sido derrotada en Cuba, Puerto Rico y Filipinas, y que nuestros políticos habían malvendido estas islas españolas a los Estados Unidos. De los 50 militares españoles que componían la guarnición al inicio del asedio murieron 17, entre ellos su capitán, don Enrique de las Morenas y Fossi. Hicieron frente a fuerzas tagalas muy superiores en número, una lucha desigual en la que los filipinos tuvieron unos 700 muertos. Finalmente, cuando nuestros compatriotas comprobaron que los periódicos que daban noticia de la derrota de España -entregados por los filipinos- eran auténticos, capitularon la plaza con la condición de abandonarla sin ser hechos prisioneros y conservando las armas. Se marcharon con honor, habiendo peleado como valientes y con una guardia de honor filipina abriéndoles el paso. Tras la capitulación, dos frailes franciscanos españoles que habían permanecido junto a los sitiados, fray Juan Bautista López Guillén y fray Félix Minaya Rojo, permnecieron en Filipinas  cumpliendo su misión evangelizadora en la clandestinidad.

 
 

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