martes 27/10/20
UNA OBLIGACIÓN, UNA NECESIDAD

El Halal es de todos

Entre las diversas asignaturas pendientes que tiene la nueva Comisión Islámica de España (CIE), destaca con mucho la normalización del Halal en España, una facultad que le confirió la firma de los Acuerdos del 92, y que, a día de hoy, tras más de 28 años, continúa sin ejercerse.

Ante la desidia y extravío en el que se encuentra el término Halal en España, la CIE, en especial su presidente, hombre que siempre ha vivido con conciencia de Dios, tiene ante sí  un reto de enormes dimensiones: se trata de poner en marcha todos los mecanismos necesarios para que el Halal en España quede normalizado bajo unos protocolos transparentes, equilibrados  y absolutamente imparciales, ya que el distintivo Halal en España está desarbolado y sin batuta capaz de encauzarlo por el camino que le corresponde.

Atrás queda la promesa de la CIE de desarrollar unos procedimientos de aplicación de la registrada Marca Halal (2018) desde una perspectiva profesional y de calidad, ignorando su compromiso de publicitar las condiciones en las que certificar lo Halal y garantizar así los derechos de la ciudadanía musulmana con respecto a los productos que adquiere confiando en la bendición de Allah.

Diariamente, Islam News recibe en su Buzón Halal un gran número de quejas remitidas por personas de confesión musulmana, referidas a productos y servicios etiquetados como halal y que no son de su confianza, pues cuando un animal es sacrificado conforme a lo dispuesto por el Islam, su carne mantiene unas cualidades culinarias que son intrínsecas a su propia naturaleza, ya sea en aspecto, sabor o tiempo de duración sin que sus cualidades se vean alteradas. Las diferencias en el sacrificio de un animal u otro son muy relevantes en cuanto a sus propiedades y beneficios para nuestra salud.

La carne sacrificada conforme al rito religioso islámico debe estar libre de toda práctica de aturdimiento eléctrico, inyectado, golpeado, gaseado, así como ser controlada en todos sus procesos, desde la alimentación hasta la medicación que se le suministra. En caso contrario, cualquiera de estas prácticas no ofrecerá más que una carne sucedánea del mercantilizado concepto halal.

La CIE tiene ante sí una difícil tarea, no solo por tener la obligación de velar por la alimentación de los musulmanes, sino también porque ha de proveerse del coraje necesario para no caer en las redes de esos mercaderes que han hecho del Halal un modelo de negocio sin reparar en la salud física y moral de los musulmanes. Y no solo eso, la CIE, en especial su presidente, tendrá que reflexionar sobre sus obligaciones ante Dios, por representar una entidad que se ha inhibido durante 28 años de un asunto tan crucial y urgente como es la normalización del Halal.

La situación del  Halal en España es una auténtica burla, un escarnio al que debe ponerse fin, pues resulta inaceptable que a estas alturas no exista una autoridad que fije unos protocolos de uso común para todas las certificadoras, sin olvidar todos aquellos establecimientos que, en nuestro país, cuelgan el cartel “Halal” sin mayor legitimidad que su propio parecer, así como un manual de buenas prácticas  que impida el juego sucio de alguna que otra certificadora  que pretende establecer pautas ilícitas -o qué menos de dudosa credibilidad-, como hegemónicas en todos los ámbitos de la sociedad.

Para ser digna de su nombre, la CIE ha de ser valiente y mostrarse firme en sus funciones poniendo fin al estado de desconcierto y esperpento que tanto daño causa al conjunto de la sociedad musulmana. Es hora de establecer protocolos de seguridad alimentaria conforme a lo estipulado por el Islam. Hora, también, de acabar con el mercadeo inclemente del Halal.

En el asunto del Halal la CIE debe rodearse de personas temerosas de Dios, de musulmanes que han demostrado una trayectoria seria y equilibrada, personas que han preferido anteponer su conciencia a cualquier beneficio económico fácil; personas, en definitiva, que, aun ejerciendo actividad empresarial en el Halal, han demostrado y proyectado una visión social y de utilidad pública en todo lo referido al mundo Halal.

Cierto es que Islam News, en su labor periodística libre e imparcial, ha venido ejerciendo una dura crítica hacia la CIE y su modelo de gestión de los asuntos que afectan de los musulmanes en España, pero no menos cierto es que tal actitud no perseguía otra finalidad que suscitar reacciones proactivas favorables para la ciudadanía musulmana, tanto desde la propia CIE como desde otras entidades que fueron objeto de críticas desde IN.

De lo que no puede haber dudas es que en el ánimo de IN nunca se promovieron acciones que tuvieran como objetivo causar división entre los musulmanes; antes bien, todo lo contrario.

El Halal es una enseña que debe unir a los musulmanes independientemente de su forma de pensar. Por eso, y porque el Halal es de todos, urge que la CIE inicie los procedimientos necesarios para que la normalización del Halal en España sea una realidad, pudiéndose alcanzar ese objetivo si se hace desde una perspectiva puramente musulmana, dejando a un lado a quienes han demostrado que para ellos el Halal no es más que “un buen negocio” y que los musulmanes son la herramienta adecuada para conseguirlo.

Reaccionar es una cuestión de dignidad; decidir en favor de los musulmanes, una necesidad… y una obligación, señor Adlbi.

 

 

 

Aiman-Adlbi-presidente-UCIDE
Aiman-Adlbi-presidente CIE
El Halal es de todos
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