lunes 25.05.2020
DULCES HISTORIAS

Tawaddud, la sabia esclava de las Mil y una noches

* La joven esclava se sometió a un duro examen por especialistas en el Corán, el derecho, la medicina, la astrología, las matemáticas la filosofía…

* Tawaddud también es interrogada sobre la oración diaria y sobre aquella que da por concluido el mes de Ramadán

 
 
Tawaddud, la sabia esclava de las Mil y una noches

Un rico mercader de Bagdad deseaba ardientemente tener un hijo. Sus plegarias finalmente fueron escuchadas y le nació un hijo varón al que llamó Abu l-Husn (Padre de Husn - Agraciado), en aquel tiempo los musulmanes acostumbraban añadir al nombre del primer hijo/a la fórmula Abu (Padre).

A la muerte de su padre, Abu l-Husn dilapidó la fortuna que había heredado. Únicamente le quedó la posesión de una joven esclava llamada Tawaddud (Bienquerer). Viendo la desesperación de su amo, la joven le pidió que le comprase bellas vestimentas y adornos y la vendiese al califa abbasí, Harun al-Rashid, por el precio más alto posible. Ese precio lo justificaría, le dijo, por el hecho de que no sólo era hermosa, sino sabia, pues dominaba todas las artes y ciencias, además de poseer conocimientos de música y ajedrez.

Llevada ante el califa, éste quiso comprobar que los méritos de la joven correspondían a lo afirmado por su amo. Pidió al sabio Ibrahím hijo de Sayyar el Lapidario —traído desde Basora— que organizase una sesión en la corte en la que especialistas en las distintas disciplinas comprobasen los conocimientos de Tawaddud. La joven se vio así examinada por especialistas en el Corán, el derecho, la medicina, la astrología, las matemáticas y la filosofía: todos ellos les formularon una serie de preguntas a las que debía responder, habiéndose acordado que, tras el turno de cada examinador, ella podría hacer a su vez unas preguntas y quien no respondiese debía desvestirse de alguna prenda y salir. Al final, Tawaddud tuvo que resolver una serie de adivinanzas y enigmas, así como demostrar sus conocimientos de música y del juego de ajedrez.

Tawaddud contestó a todas las preguntas que le hicieron, dejando asombrados a los participantes en la sesión por su inteligencia, erudición y su dominio de todos los temas tratados.

A las preguntas de los alfaquíes contestó ofreciendo una síntesis de los elementos principales del derecho según la escuela jurídica shafiʽí (sunní) y a las preguntas del médico citó a Galeno y demostró conocer la teoría humoral, los síntomas internos y externos de las enfermedades, la importancia de una dieta moderada; también expuso sus prevenciones sobre las sangrías.

Los examinadores, derrotados y humillados, tuvieron que desprenderse de sus vestidos. Tawaddud recibió del califa una carta que certificaba sus conocimientos y su triunfo.

El califa pagó a Abu l-Husn los 10.000 dinares que éste le había solicitado para venderle a Tawaddud y concedió a esta un deseo. Ella pidió ser devuelta a su amo. 

Sobre la oración diaria y sobre la de Eid al Fitr

También fue interrogada sobre la oración diaria y sobre la de Eid al Fitr. Este es el momento:

_ P. Dime cuáles son las condiciones de la oración, sus columnas y sus recomendaciones

_ Tawaddud: Las condiciones de la oración son cinco: pureza de los miembros, cubrir las desnudeces, realizarlas en las horas fijadas, bien sea por conocerlas, bien sea por conjetura; orientarse en dirección de la alquibla y situarse en un lugar puro. Las columnas son: tener propósito, pronunciar la fórmula <Dios es el más grande>, la sacralización y quedarse en pie, si es posible, durante la recitación de la Fatiha y la pronunciación de la fórmula <En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso> y de los versículos pertinentes. Inclinarse, quedarse en esta posición de ruku, obrar con calma y sin premura y pronunciando tres veces <Alabado sea Dios, el Inmenso>, incorporarse pronunciando una sola vez <Dios escucha a quien le loa>, seguidamente prosternarse, y con la frente en el suelo y en posición recogida pronunciar tres veces <Alabado sea Dios el Altísimo> por cada una de las dos adoraciones. Recitar la última profesión de fe y mantenerse arrodillados y apoyados sobre nuestras piernas. Rezar por el Profeta, ¡Dios le bendiga y le salve¡, y pronunciar la primera fórmula del fin de la oración e intención de poner fin a ésta declarándolo verbalmente. Las recomendaciones son las siguientes: la invitación a la plegaria por el muecín; mantenerse de pie; levantar las manos en el momento de la sacralización, oración inicial, expresión de la fórmula <Busco refugio en Dios frente a Satanás, el lapidado>, decir <Amín>, recitar una azora después de la Fatiha, pronunciar la fórmula < Dios es el más grande> en el momento de pasar de una posición a otra y decir <Dios escucha a quien le loa>.  ¡Señor nuestro¡!Escucha nuestra loa¡ Rezar en voz alta los fragmentos que así estén establecidos y en voz baja los demás. Recitar la profesión de fe por primera vez, sentarse en cuclillas e implorar la bendición sobre el Profeta, ¡Dios le bendiga y le salve¡; implorar la bendición sobre su familia en la última profesión de fe y en la segunda salutación.

_ P. Háblame de la oración que da fin al Ramadán

_ Tawaddud:  Consiste en realizar dos arracas, según dispone la Sunna y sin previo aviso por el muecín ni indicación de incorporarse. Pero dicen: <La oración reúne a los creyentes>. En la primera se pronuncia siete veces la fórmula < ¡Dios es el más grande!>, sin contar la vez que se recita en el momento de la sacralización. En la segunda se pronuncia cinco veces sin tener en cuenta la vez que se pronuncia en el momento de incorporarse.

Tawaddud, la sabia esclava de las Mil y una noches
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