lunes 30.03.2020
DOCTOR PERE MIRET CUADRAS

Memorias de un médico en el Protectorado Español de Marruecos a mediados del siglo XX

* Sin duda, la contribución de los médicos españoles durante la época del Protectorado fue de unas dimensiones dignas de las mejores menciones

* Islamnews.es quiere rendir un sincero homenaje a todos esos profesionales españoles que se desplazaron hasta Marruecos para instaurar un sistema de prevención y de cuidados de la salud inexistente hasta su llegada

* Son esos hombres y mujeres quienes lograron poner en marcha una estructura sanitaria donde no la había, curando y salvando de la muerte a millares de personas que desconocían la naturaleza de las enfermedades

* Esa abnegación de los profesionales de la sanidad española sigue manteniéndose intacta en la lucha que mantienen hoy día contra el Covid-19. De casta le viene al galgo

* A todos ellos, gracias

 

 
 
Memorias de un médico en el Protectorado Español de Marruecos a mediados del siglo XX

WhatsApp Image 30003-24 at 23.52.33   Un certificado para poder salir de casa durante una epidemia en 1939. Tiznit, cerca de Agadir. Marruecos

El doctor Pere Miret Cuadras, en su libro Memorias de un médico en el Protectorado Español de Marruecos a mediados del siglo XX, detalla la nula existencia de una estructura sanitaria en la región:

“Cuando España y Francia instauraron el Protectorado sobre el territorio marroquí, en el año 1912, el país no tenía ninguna estructura sanitaria, vivían en un aislamiento total, y la medicina científica de principios del siglo XX era completamente desconocida. Fatalistas por tradición, las enfermedades y la muerte formaban parte de la vida cotidiana, y no existía en la zona ocupada por España, ningún médico titulado en una Escuela de Medicina. Algún faquir conservaba un manual de medicina árabe de Avicena, y aplicaba alguno de sus preceptos, y el maestro-sangrador o Maalem hayyam, [1 y 2] practicaban sangrías o cauterizaciones, en especial estas últimas con resultados nefastos, y en ocasiones fatales, como tuvimos ocasión de ver [3]. La terapéutica era ancestral y muy rudimentaria, se limitaba a algunas cocciones vegetales, o a la sangre y vísceras de animales, (serpientes y cuervos) o a unos versículos, del Corán, que llevaban colgados del cuello con un canutillo (kheduil) [4], o bebían macerados en agua”.

Y añade: “La circuncisión, de la que no se libraba ningún varón, era ejecutada en pésimas condiciones higiénicas y con material oxidado y herrumbroso [5], que ni tan solo se lavaba. Las infecciones y hemorragias eran frecuentes y el origen de muchas complicaciones”.

En este trabajo el doctor Pere Miret Cuadras narra sus vivencias como médico rural en varias cabilas del Protectorado Español en Marruecos, casi todas en el ámbito rural.

La vocación profesional del profesional médico tenía que hacer frente a múltiples dificultades de toda índole, caso de la lucha contra enfermedades endémicas como la sífilis, el paludismo, la lepra, y otras dolencias contra las que la Administración luchaba con medios reducidos y muchas veces contra hábitos sociales y culturales que no ayudaban a la erradicación de las enfermedades.

“El embarazo y el parto no estaban controlados. En general una mujer, pariente o vecina que había parido unas cuantas veces, y observado algunos partos ajenos, acompañaba a la parturienta, y si el libramiento era normal acababa bien, pero si ocurría algún contratiempo y el niño sacaba la mano, los pies, o no encajaba bien la cabeza, el desastre era seguro”.

La mortalidad infantil era muy elevada, especialmente en las zonas rurales, pero imposible de conocer, al no existir registro civil. Las principales causas de muerte eran las infecciones intestinales, con diarreas, desnutrición, la malnutrición y deshidratación, pero existían otras enfermedades que contribuían a la alta mortalidad infantil”.

Les invitamos leer el libro del doctor Pere Miret Cuadras

Memorias de un médico en el Protectorado Español de Marruecos a mediados del siglo XX
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