lunes 19.08.2019
Vota en libertad, vota mirando lejos

No votes contra tus derechos culturales y religiosos (3)

* La historia de los partidos localistas en Ceuta siempre ha sido de  corto recorrido. 

Imagen de ohergo
Imagen de ohergo

La historia de los partidos localistas en Ceuta siempre ha sido de  corto recorrido. Los que aún se mantienen es gracias al voto de la periferia, mayoritariamente musulmán. Es hora de que estos votantes reflexionen sobre la utilidad de     su voto, pues han pasado otros 4 años y las cosas siguen igual y a peor.

La realidad puede ser tergiversada en muchos de sus aspectos, incluso haciéndola parecer abundante en encantos, pero su verdadero rostro acaba asomando y demostrando lo que es. Y la realidad de hoy es que ese voto de la periferia, el que insufla vida a esos partidos localistas, no ve ninguna mejora en sus condiciones de vida, tanto como que las mismas han empeorado drásticamente.

Hasta hace poco sus candidaturas estaban conformadas enteramente por personas de origen árabe y de confesión musulmana, demostrando así su total incapacidad para atraer personas de distinta confesión. Ahora, en un cambio de estrategia, han incorporado personas con nombre y apellidos no árabes ni musulmanes, en un intento de edulcorar una situación que se les hacía insostenible.

La realidad, pues, surge y se impone a cualquier intento de doblegarla. Y de ello debería aprender ese voto de la periferia y mayoritariamente musulmán, y que ya tiene facultades para comprender que seguir cómo hasta ahora no tiene ningún sentido.

Usar mezquitas para lanzar mensajes políticos no es una buena forma de hacer política. Tampoco lo es anudarse a la cabeza textiles para transmitir mensajes de recato y estilos que, de un modo u otro, siempre han estado ligados a una determinada fe, como es el caso del Islam y, sobre todo, a una determinada interpretación de cómo debe desenvolverse una mujer musulmana en la sociedad en la que vive.

Para la ciudadanía normal y corriente resultaría sorprendente que un político les dirija mensajes desde una iglesia, sinagoga o desde cualquier otro templo de carácter religioso. Sin embargo, en Ceuta, esta práctica se ha normalizado y las mezquitas se han convertido en verdaderas plataformas para lanzar mensajes de contenido electoralista, cuando en realidad lo que esconden es la incapacidad del político para enfrentarse a su realidad en la cancha de los debates y de la propuestas,  así como que la acción esconde cierta  búsqueda de amparo y refugio, así como   cierta falta de valor para enfrentar el problema que le acucia.

Marruecos ya ha advertido a los responsables de las mezquitas que salvaguarden su carácter imparcial y absolutamente alejado de  cualquier tipo de manipulación política, pero no es nada fácil impedir que unas personas entren en una mezquita y hagan uso de sus móviles para grabar y lanzar soflamas electoralistas.

La carta de despedida de los dos diputados del MDyC,  publicada en su muro de Facebook  https://www.facebook.com/reduan.mohamed.3, es un episodio más de las sinrazones de las opciones localistas frente a la realidad actual de una sociedad que observa atónita el desenvolvimiento de unos políticos más capaces para guiones de teatro que para solucionar los problemas de los ciudadanos que en ellos confiaron.

La carta de Reduán Mohamed destapa un tipo de hipocresía desconocido para la gente normal, una demostración más de que no han entendido lo que pasa, de que hablar de desgobiernos e historias parecidas no soluciona los problemas de la gente. Una de las muchas penas de todo esto, es que han tenido que pasar cuatro años para que se sepa que ese grupo político era solo una pose y que en realidad nunca existió, es decir, 4 años perdidos, a sumar a todos los que llevan en la pasarela política,  todo ello sin que se les conozca éxitos de calado en favor del grupo social que dicen representar y defender.

Contaba un funcionario de prisiones que los presos suelen perder la vista con mucha más celeridad que las personas libres, y decía que era debido a que no tienen horizontes lejanos a los que mirar, así como que sus ojos se habituaban a distancias cortas, lo que influye de manera decisiva en su vista.

Algo parecido ocurre con el voto que sostiene a los partidos localistas, que perdió capacidad de mirar y ver lejos, pues siempre estuvo atado a distancias cortas que de nada le han servido. Los musulmanes deben ser conscientes de la realidad en la que viven, sobre todo pensando en sus hijos y generaciones venideras, pues deben saber que el poder hegemónico no gastará tiempo en favorecer un Islam tradicional, pacifico, integrador y adaptado a la Constitución y a los  valores democráticos, lo que redundará en estigmatizar a los musulmanes en una sociedad mediatizada por estereotipos nada favorables para una práctica libre y serena del Islam, lo que dificultará la vida de sus hijos, induciéndoles a complejos de culpa y miedos sinsentido.

Por eso es necesario levantar la vista y mirar lejos, todo lo lejos que se pueda y votar a quien se comprometa a solucionar todos esos problemas que ya asoman por el horizonte, pero haciéndolo en donde se debe: en el Congreso, sitio en el que se hacen las leyes y lugar en el que se deciden cuestiones y posturas que afectan a todos.

También desde los Plenos de la Ciudad, sin duda, pero hacerlo sólo desde este último es arriesgarse a perder la vista, como les ocurre a los presos.

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