lunes 14.10.2019
CON VOX LA COSA ESTÁ CLARA

No votes contra tus derechos culturales y religiosos (2)

* Siguiendo con las valoraciones de partidos ante los comicios del 26M, toca hablar del partido de  Ab al Ascal

Imagen de Arek Socha
Imagen de Arek Socha

Siguiendo con las valoraciones de partidos ante los comicios del 26M, toca hablar del partido de Abascal o Ab al Ascal, nombre compuesto de origen árabe y que viene a significar “padre de las ofertas”.  Algo vendía el tal Ab al Ascal y tan amplia era su oferta que se ganó tan ilustre medallón comercial y social.

Los de Ab al Ascal no son nuevos en el ruedo, así como que tampoco han hecho méritos para alcanzar el sitio que ocupan y los que puedan ocupar en un futuro. Para ellos bastó tocar en los sarcófagos de aquellos que dormían junto a sus sentimientos de odio hacia quienes les son diferentes.

Así, y sin más sacrificio que el odio hacia el Islam y musulmanes, Marruecos y marroquíes, pudieron obtener más de nueve mil votos en Ceuta, una demostración de la cantidad de osos que había hibernando en una de las orillas del Estrecho, todos ellos con sus garras afiladas y bien pertrechados para entrar en combate contra quienes piensan les usurparon tierras e identidad.

Uno de sus pastores, hombre de verbo fácil y de exposiciones que hacen recordar a las escuelas de la Gestapo, está demandado por Musulmanes Contra la Islamofobia (MCI), cuya denuncia fue admitida a trámite recientemente. http://mcislamofobia.org/denuncia-francisco-javier-ortega-smith-vox

Ab al Ascal  tampoco se quedó corto a la hora de lanzar invectivas hacia el Islam y los musulmanes. Sus cachorros en Ceuta han demostrado ser alumnos aventajados.

Hay paradojas que la razón no puede entender, pues un partido que se dice constitucionalista y fervoroso seguidor del dogma cristiano, debería facilitar el ejercicio de otras confesiones, tal como establece la Constitución y la caridad cristiana, sin embargo, nada de eso es así, y lo único que destilan es odio y rencor.

Vox  se presenta como la única fuerza política claramente Islamófoba. El relato político de Vox se basa en gran parte en la demonización del Islam y de los musulmanes, con un relato identitario marcadamente nacional católico, que ve en el Islam al enemigo histórico de la españolidad, tal y como la entienden ellos claro, que va desde los cuentos de don Pelayo y que termina en  Isabel la Católica, aquella que no dudó en hacer limpieza étnica,  así dando pie a  toda esa mitología de la reconquista, que se fraguó   para justificar una identidad nacional. Es esa España la que Vox intenta recuperar.

En su programa electoral  para las pasadas elecciones del 28 de abril, Vox propone en el apartado 25, lo siguiente:

  1. Exigir a los responsables de la religión islámica en España una absoluta colaboración para la detección de radicales. Exclusión de la enseñanza del Islam en la escuela pública.

No vamos a entrar a analizar lo sesgado y la implícita estigmatización de las comunidades musulmanas en el programa político y en el discurso de Vox, pues es sobradamente conocido.

En el programa electoral de Vox de 2016 se podía ver una defensa de la enseñanza de la religión católica y del concordato con la Santa Sede.  Ahora, en  2019, la única mención que hacen en su programa electoral sobre las clases de religión es sobre las de religión musulmana, y es para que sean suprimidas.

Es una propuesta programática peligrosa, por explicitar la vulneración de los artículos 9.2, 14, y  27.3, de la Constitución española. Es una propuesta anticonstitucional, que abre la puerta a que la ciudadanía española normalice una vivencia alejada del imperio de la ley. Pretenden implantar un tipo de sociedad en la que   no impere el principio de igualdad, de modo  que los poderes públicos, en vez de eliminar  obstáculos para promover las condiciones necesarias para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos sean reales y efectivas, promuevan otros de naturaleza contraria, todo ello como agenda policía, con el riesgo que todo ello supone.

Vox Ceuta sigue la estela que vienen marcando el comandante Ortega y el mercader Ab al Ascal. Sus declaraciones sobre musulmanes, marroquíes, islamistas, radicales, mezquitas, etc., demuestran la falta de conocimientos sobre qué es cada definición y sobre sus contenidos. Lo cierto es que para ellos descubrir qué es cada cosa resulta una pérdida de tiempo inaceptable, todo ello por el fastidio que les causa reconocer sus errores.

Frases como “vete a Marruecos” simbolizan a una parte de la sociedad ceutí, que siempre vio en el país vecino un espacio de caos y desorden social, así dictado y enseñado a sus hijos, los que ahora explicitan de forma clara lo aprendido, contrariamente  a lo que dicta la razón humana, pues en Ceuta siempre hubo cierta convivencia, que puede ser puesta en cuestión, pero la hubo y la hay.

Resulta penoso ver a hijos de Ceuta en ese marco de odio y en clara actitud para desmembrar parte de una sociedad a la que ellos mismos pertenecen.

Las propuestas de Vox para Ceuta hay que centrarlas en esos aires que de vez en cuando soplan por estos lares, como lo hizo el GIL. Sin embargo, toda comparación es odiosa, pues lo que propone Vox nada tiene que ver con aquellas propuestas de Jesús Gil, pues las de Vox contienen veneno social y va dirigido a una determinada comunidad de la ciudad, que no es otra que la musulmana, así como su determinación de construir muros y dar la espalda a un país que nunca aplicó estrategias de tensión hacia la ciudad, pudiendo hacerlo.

La idea de hacer del puerto motor económico es una imbecilidad de enorme tamaño, pues en todo caso, puede decirse que intentarán posicionarlo conforme a su naturaleza e identidad,  así como recuperar los años perdidos, que no han sido pocos, pero convertirlo en motor económico y dejando de lado Tarajal es clara muestra de su irresponsabilidad, pues el puerto de Ceuta no reúne capacidad para hacer frente al de Algeciras, Tánger Med o al de Gibraltar.

Lo del muro es otra ocurrencia propia de una ceguera larvada en odio, pues está visto que cuando hay colaboración y pleno entendimiento no hacen falta muros ni cuchillas que maten. Además, existen las relaciones internacionales, todas ellas reguladas en base a convenios suscritos que deben respetarse.

En fin, votar Vox es votar  la salida de España de la Declaración Universal de los DDHH y de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea. También porque votar a Vox es votar la vulneración del principio de igualdad y la institucionalización de la discriminación.

Votar Vox es aceptar que los ciudadanos no somos iguales ante la LEY. Es como ir en  sentido contrario a las agujas del reloj.

No votes contra tus derechos culturales y religiosos (2)
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