Martes 18.06.2019
debacle de los partidos localistas

El PP gana y acentúa su declive

* Los resultados del 26M abren un escenario nuevo e incierto. 

Nuevo porque ya no hay mayoría absoluta; incierto, porque implica participación de todos.

El Partido Popular ganó las elecciones contra todo pronóstico, pues los sondeos vaticinaban una pérdida considerable de escaños, hasta dejarlo en 5 ó 6. Finalmente, Vivas pudo recobrar pulso y llegar hasta los 9 diputados, aunque su histórica costumbre de aplicar mayorías absolutas pasó a mejor historia. Con 9 el PP está obligado a negociar para conseguir la convivencia y estabilidad que se marcó como objetivo su candidato nada más conocerse los resultados.

El resultado del PP acentúa su declive y viene a mostrar su pérdida de fortaleza electoral a la hora de medirse con partidos muy afines en cuanto a ideología y forma de concebir la política. La entrada de Vox en la Asamblea con 6 escaños es una prueba más de que nadie es infalible en ninguna de las parcelas de la vida, y que el tiempo siempre trae nuevos aspirantes para competir en todos sus escenarios, siendo la política uno de ellos. La aparición de Vox en la escena política ceutí trajo consigo, entre otras cosas, que la anodina política de Vivas se sintiera sobresaltada y, finalmente, incomodada, hasta el extremo de restarle votos y dejarle sin esas cómodas mayorías que ha venido disfrutando durante los últimos 18 años.

Vox es el máximo exponente de que el PP pierda su mayoría y que Vivas empiece a calzar realidad y se roce con la necesidad de tener que contar con los demás a la hora de desarrollar políticas para todos los ciudadanos de Ceuta, independientemente de su condición social y cultural. También porque el juego político pierde gran parte de su esencia cuando falta esa participación decisiva de todos aquellos partidos que se ven desplazados ante decisiones que incumben a todos  y en las que no pueden participar porque una mayoría de votos lo impide.

Los resultados del 26M abren la puerta a un modelo de política participativa, única fórmula para conjugar un puzle complicado a la vista de los resultados obtenidos por cada formación política. La altanería y la altivez del PP llegó a su fin y es hora de que comience a dibujar un escenario con la participación de todos, sin excepciones de ningún tipo, así como a buscar soluciones para una ciudad que vive una de las encrucijadas más delicadas de su historia.

Vox trae consigo un discurso irreal y sin ninguna utilidad para la ciudad, pues centrar propuestas en dispersar aún más la débil cohesión social existente es de una gran ceguera política. Tal discurso no es útil para nadie, ya que hablar de “integración”, “españolidad” y cosas parecidas resultan absolutamente extravagantes en una ciudad en la que conviven personas de diferente condición cultural, social y religiosa.

Son este tipo de partidos los que más daño hacen a la sociedad a la que se deben  a la hora de gastar tiempo y pensamientos en busca de soluciones pragmáticas que tengan como único fin paliar los altos índices de paro, mejorar la educación y cultura, así como ayudar a la juventud a orientar sus vidas, etc., etc.

El PSOE obtuvo un resultado histórico, sin embargo, sus dirigentes esperaban `un poco más´, pero no se consiguió. A pesar de todo ello, los 7 escaños obtenidos son una muestra de solidez para desafiar nuevos retos electorales. Al PSOE le corresponde la dura tarea de liderar una oposición bastante distorsionada en cuanto a color y forma de interpretar la política. Sobre Hernández recae la responsabilidad de armonizar y canalizar propuestas útiles y sustanciales para todos los ciudadanos de Ceuta.

La debacle de Caballas certifica la defunción de un modelo de hacer política que siempre giró sobre el parecer de dos personas. Ellos, Alí y Aróstegui, han salido muy dañados de la contienda electoral, no menos Alí que Aróstegui, por mantener el primero su escaño y perdiéndolo el segundo.

La esencia de Caballas nunca gozó de autenticidad; antes bien, se construyó y se complació a sí misma entre amalgamas y parches que el 26M reventó, dejando a la vista costuras que únicamente buscaban una interpretación política sin mayor relevancia que la de estar y permanecer, costase lo que costase.

La abrupta salida de Aróstegui y la penosa permanencia de Alí deberían servir para que ambos reflexionaran detenidamente si lo ocurrido es motivo suficiente para abandonar la arena política, pues ellos dos son los únicos responsables de la debacle de Caballas, pero tanto uno como otro demostraron gran descaro y mayor desprecio a cualquier modo que implique dimisión.

El MDyC pierde fuelle y se queda con dos diputados. El MDyC es un partido que durante estos últimos cuatro años no aportó nada especial, salvo formas y estilos  más propios de estallidos sociales y culturales de una determinada comunidad, o parte de la misma. La marcha de dos de sus diputados y la publicación de una carta en la que Reduan Mohamed describía la filosofía y forma de ver la política de Fátima Hamed, dejan al descubierto las vergüenzas de un partido que nunca puso sobre la mesa propuestas de calado que sirvieran para mejorar la vida de las gentes, salvo lo de acuñar lo de “desgobierno” para referirse a Vivas y a su Ejecutivo.  Las reminiscencias del paso de Fátima Hamed junto a Alí por la extinta UCDE son fácilmente constatables en su forma de entender la política, de genoma muy parecido al de Caballas.

La pérdida de dos escaños por parte de MDyC y de tres por parte de Caballas, vienen a marcar un punto de inflexión importante en cuanto a presente y futuro de los partidos localistas.

La salida de la Asamblea de Cs era previsible y necesaria, pues ha sido un actor intrascendente y sin ninguna participación activa y útil para la ciudad. Varga no sirve. Los que le designaron para repetir demostraron con su decisión lo poco que les importa Ceuta. En sus 4  años en la Asamblea no se les conoce ninguna aportación real y efectiva; en cambio, durante cuatro años sí pudieron gozar de sueldos para tres asesores más el del portavoz.

La oficina de su grupo político en la Asamblea siempre estuvo cerrada para los más desfavorecidos, gente humilde que muchas veces lo único que buscaban era que alguien les cumplimentase una simple instancia, cosa que siempre conseguían en las oficinas de los otros grupos políticos, pero nunca en la de Varga.

Las cosas en este partido no están nada bien. La marcha de uno de sus activos más importantes, Piku Sunderdas, marcó el principio de un fracaso que se ha visto materializado en los resultados del 26M.

Existen en su seno grandes discrepancias. La presencia en el mismo de José Manuel Lozano y  familia implica tensión y modos de hacer y entender la política desde posiciones muy primitivas y mucho más extremistas que las manifestadas por Vox. Su presencia en Ceuta parece cuestión de tiempo.

El PP gana y acentúa su declive
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