sábado 21.09.2019
DÍA DE VIVAS

El Gobierno de Vivas vuelve a disfrutar de su particular día

* Una efeméride que desdibuja la cohesión social de una ciudad ya de por sí muy afectada por sus diferencias sociales

Foto: JA SEMPERE
Foto: JA SEMPERE

Rememorar los días de cuando la conquista de Ceuta por los portugueses no deja de ser un acto institucional que debería evitarse y no celebrarse nunca más.

Resulta inmoral que los populares impulsen la celebración de un acto sin más contenido histórico que la muerte y la aniquilación de todo vestigio musulmán en la ciudad de Ceuta por parte de aquellas hordas salvajes bendecidas por una Roma sedienta de sangre.

Los actos del ayer deberían causar sonrojo en quienes presumen de los principios más básicos propios de todo ser humano, sin embargo, nada de eso es así, incluso podemos ver a personas que en apariencia son musulmanes arropando a un alcalde-presidente absorto en celebrar conquistas militares plenas en crueldad y faltas de todo procedimiento humanitario.

El PSOE tiene que asumir su rol en una sociedad que no merece actos de este tipo, así como que tiene que poner los medios necesarios para que nunca más vuelva a celebrarse un día como el de ayer, pues no aporta nada a la sociedad ceutí en su conjunto, y sí algo de regocijo a quienes viven en la nostalgia y en el odio al diferente.

El futuro de Ceuta no puede ni debe quedar circunscrito a los deseos de una minoría en cuyo pecho solo se cultiva el recuerdo del dolor producido a quienes eran diferentes.

Ceuta no merece políticos concentrados en historias y batallas que nada tienen que ver con su situación actual, una situación de paro, desesperanza, falta de seguridad, así como una innumerable lista de carencias sociales y de carácter económico que la vienen hundiendo en el lodazal de la miseria. Y todo ello porque existen políticos incapaces de conseguir para sus ciudadanos un futuro mejor.

Atrás queda la historia de aquello con Fortes a la cabeza y con el lema “Ceuta, crisol de culturas”, una idea mortífera que acabó con sus adláteres, menos con uno, que aún sigue soplando para mantener viva una llama atroz de muerte y aniquilamiento.

Los musulmanes de Ceuta, los de base, no los contaminados que vendieron sus almas por las subvenciones que perciben, deberían recordar su historia en una ciudad en la que el Islam era religión y modo de vida mayoritario, sin que por ello existieran disputas sociales de ningún tipo, hasta que llegó aquel portugués uncido por el Vaticano para que borrara toda señal del Islam y de los musulmanes.

Celebrar eso es como celebrar oprobio, injusticia y muerte.

El Gobierno de Vivas vuelve a disfrutar de su particular día
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