Martes 18.06.2019
Una visita que perjudica

Ab al Ascal llega a Ceuta

* Ab al Ascal (padre de muchas ofertas), llega a Ceuta para vender la suya de cara al 26M

La visita de Abascal saca a la superficie los sentimientos reprimidos de muchas personas afines a la derecha más rancia de este país. Su visita ahonda en la brecha abierta y produce un enorme daño a la cohesión social de la ciudad.

La inoperancia del PP durante todos estos años, dedicado a lo suyo, que no ha sido otra cosa que  pedir dinero a Madrid, a los bancos y a Europa, ha propiciado en gran medida el auge de Vox en la ciudad, pues qué duda cabe de que los más de 9000 votos obtenidos por Vox en el 28A eran los que iban a parar al PP  y los que,  en definitiva, le daban la victoria en cada contienda electoral.

Abascal es un necio inteligente, pues sabe que sus soflamas de sobre España, inmigración y seguridad, producen calado en una parte de la sociedad con sueldos estables y vida resuelta. Son esos los que votan Vox y son esos los que votaban PP, ahora repudiado y maldecido hasta extremos insospechados. El hartazgo de PP y Vivas es tal magnitud que el 26M va a ser el día que perderá esa mayoría que le ha permitido callar a muchas voces y con la cual ha ejecutado una obra política intrascendente y sin ninguna utilidad para Ceuta.

Abascal es consciente de que los vientos soplan a su favor y que lo único que tiene que hacer es desplegar velas para llegar al puerto que pretende: ser trascendental en la política de la ciudad durante los próximos cuatro años.

El PP ceutí, siempre  centrado en amplificar su red clientelar, contempla sorprendido que su líder podría pasar del sillón de presidencia al de diputado normal, una idea que les produce un escozor de dimensiones considerables, pues han sido muchos años pasando el rodillo de las mayorías absolutas, una forma absolutista de gobernar y que los que la sufren no la olvidan tan fácilmente.

La visita de Abascal altera significativamente el escaso sosiego de una ciudad triste y que vive sumida en una profunda crisis de identidad. Las cosas ya no serán como antes, pero nadie puede predecir qué pasará.

Si antaño era el PP quien ondeaba la bandera de la reafirmación permanente de la españolidad de Ceuta, ahora es Vox quien lo hace, habiéndole robado un discurso que al PP dio muchos beneficios. A eso añade el asunto de la inmigración, a la que alude de forma desafiante y claramente contrario a la  misma. Vox también se ha enfundado el traje islamofóbico más recalcitrante, poniendo en su punto de mira a una religión y a sus adeptos como causantes de males y de desastres.

Harán mal los musulmanes en caer en la provocación de Vox, por lo que la mejor forma de responder a sus invectivas es votando, pues el voto es quien decide la política, de ahí que todos los musulmanes de Ceuta deben movilizarse y votar el próximo domingo, a fin de parar a un movimiento que ha dejado bien claros sus objetivos.

Vox está influenciado por un sector eclesiástico que intenta desviar la atención sobre los muchos casos de pederastia que vienen saliendo a la luz en todo el planeta, así como por la  preocupante pérdida de fieles, a lo que hay que añadir la enorme fuerza que el Islam viene demostrando en los últimos años, una fuerza imparable y que sigue creciendo a pasos agigantados. Esa percepción es una de las causas de la proyección de Vox, un movimiento instalado como muro ante una realidad que les preocupa y a la que no saben cómo hacer frente.

Algo parecido pasa en Ceuta. El discurso de la antimarroquinidad y a favor de las raíces hispanas, resulta incomprensible y falto del mínimo rigor, pues la mejor historia de España fue cuando su época musulmana. Cultivada, refinada, intelectual, con avances en todas las materias científicas, etc. Eso también son raíces hispanas. En cuanto a la marroquinidad de la ciudad, mucho habría que hablar sobre la capacidad económica de los marroquíes, verdaderos artífices de la economía ceutí, ya que sin ellos muchos sectores industriales y comerciales tendrían que cerrar.  Gracias hay que darles, pues sin esa marroquinidad miles de puestos de trabajo dejarían de existir y muchas empresas tendrían que marcharse de Ceuta.

Uno de los peligros de la visita de Abascal y del auge de Vox en la ciudad  es que Marruecos decida aplicar con mayor fuerza medidas restrictivas a la entrada de productos en su territorio, así como fiscalizar la salida de sus nacionales con poder adquisitivo para realizar compras en Ceuta.

Si Marruecos decidiera eso, de poco y de nada valdrán las soflamas de Abascal, de Ortega y, mucho menos, de Redondo. 

Ab al Ascal llega a Ceuta
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